Yo soy lesbiana por mi madre
que siempre quiso tener una hija.
Por eso cuando Laura comenzó
a ponerle nombres a las cosas
yo tuve que lamerlas.
(Esta de aquí es el Himalaya
y a esta puedes llamarla k2)
Y es que ella siempre ha sido
lo mejor de mí
por eso cuando me quiero un poco
odio que lo llamen amor propio.
(Abajo está la caja de los truenos
si lo haces bien relampagueo
y luego te lluevo)
A mí siempre me ha gustado la lluvia
sobretodo la suya,
provocarle una tormenta con los dedos
inventarme entre sus piernas un invierno
y regalarle un verano con la lengua.
(Si sigues los lunares de mi espalda
como un vagabundo del espacio
verás la cruz del sur y a Casiopea
a Orión a Pegaso y una estrella
que yo la llamo luz pero si quieres
la puedes eclipsar con otro beso)
Desde el umbral de la puerta del dormitorio
desnuda y con tacones
me llama con el índice
como si fuera un perro.
Confieso que es lo más hermoso
que he visto en mi vida.
Es asombroso lo que una mujer
es capaz de hacer con el paisaje.
A veces se hace mar y hay una orilla
al borde de sus muslos
y una caracola abandonada
en el centro de su vientre.
(Tienes que encontrarme aquí una isla
cuando baje un poco la marea
y suspirarme suave en el oído
el nombre que tú elijas para ella
y luego te la comes vorazmente)
Yo siempre tengo hambre si es de ella,
que tiene nombre de flor porque yo quiero
y se parece a la luna cuando brilla
y brilla siempre que le da la gana.
A veces hace magia con la piel,
el truco ese de quererme pese a todo
es mi preferido.
O el más difícil todavía en el que me mete dentro
y me olvido por completo de mi nombre
y repito el suyo hasta que nuestro mundo
se llama exactamente como ella
y entonces me lo como sin descanso
una y otra vez hasta el infinito.
jueves, 19 de noviembre de 2009
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Señales de humo
Las mujeres pasan por mi lado a ráfagas,
yo soy invisible.
Y me jode, hoy especialmente
que están todas tan bonitas,
más de lo normal, diferentes, no se,
como si me hubiera prestado los ojos un gato.
Los gatos te miran por dentro. Eso decías.
El caso es que todas me recuerdan un poco a ti,
aún sabiendo que eso es imposible porque tú
no te pareces a nadie.
Tú eres tú y eso ya es todo. Mi todo.
Mi yo más preciado.
Y ahora que no estás siempre me ocurre
que suelo olvidarme de quién soy.
No tienes ni idea de cuanto duelen los dolores
que duelen sin tener un sitio exacto.
El caso es que estaba aquí
mientras todas estas mujeres bonitas
dilapidaban mi autoestima con su indiferencia
pensando en lo mucho que me recuerdas
al poema aquel de Juan Ramón Jímenez
ya sabes....
"Yo se que estás bien muerta pero a veces"
Y es que sin tu boca
tengo la excusa perfecta para morirme de hambre,
y que de nada me sirven ya
las veintinueve maneras que aprendí
de decirte te quiero sin palabras,
ni este duro dejar de fumar
para vivir más tiempo observándote.
No se si la morena del otro lado de la calle
me está mirando mientras se hace nudos en el pelo
con el dedo de inventar otro horizonte,
parece guapa, quizás demasiado alta no se,
ahora levanta la mano,
yo me froto los ojos
y en el siguiente parpadeo
un taxi atraviesa mi costado
y recoge en trocitos muy pequeños
los restos que quedaban de mi ego.
Supongo que lo único que puedo hacer
ahora que siempre es de noche en tus pupilas
es fumarme este cigarro que guardaba
para morirme otro poquito más sin ti.
yo soy invisible.
Y me jode, hoy especialmente
que están todas tan bonitas,
más de lo normal, diferentes, no se,
como si me hubiera prestado los ojos un gato.
Los gatos te miran por dentro. Eso decías.
El caso es que todas me recuerdan un poco a ti,
aún sabiendo que eso es imposible porque tú
no te pareces a nadie.
Tú eres tú y eso ya es todo. Mi todo.
Mi yo más preciado.
Y ahora que no estás siempre me ocurre
que suelo olvidarme de quién soy.
No tienes ni idea de cuanto duelen los dolores
que duelen sin tener un sitio exacto.
El caso es que estaba aquí
mientras todas estas mujeres bonitas
dilapidaban mi autoestima con su indiferencia
pensando en lo mucho que me recuerdas
al poema aquel de Juan Ramón Jímenez
ya sabes....
"Yo se que estás bien muerta pero a veces"
Y es que sin tu boca
tengo la excusa perfecta para morirme de hambre,
y que de nada me sirven ya
las veintinueve maneras que aprendí
de decirte te quiero sin palabras,
ni este duro dejar de fumar
para vivir más tiempo observándote.
No se si la morena del otro lado de la calle
me está mirando mientras se hace nudos en el pelo
con el dedo de inventar otro horizonte,
parece guapa, quizás demasiado alta no se,
ahora levanta la mano,
yo me froto los ojos
y en el siguiente parpadeo
un taxi atraviesa mi costado
y recoge en trocitos muy pequeños
los restos que quedaban de mi ego.
Supongo que lo único que puedo hacer
ahora que siempre es de noche en tus pupilas
es fumarme este cigarro que guardaba
para morirme otro poquito más sin ti.
domingo, 18 de octubre de 2009
Un mundo mejor
Por eso es mi mundo,
porque siempre que yo la quiero mucho
se vuelve geográfía.
Y obviamente no puedo decirle lo que me gustan sus tetas,
así tan bruscamente,
porque si lo hago a ella, a mi mundo,
se le tuerce el labio de abajo
como si sólo supiera respirar hacia dentro
y yo tengo que besarla por miedo a que se ahogue.
Entonces le cuento lo que me gustan
esas dos montañas que le crecen
alrededor del corazón
y que justo debajo del ombligo
tiene una ciudad que se llama lujuria.
Y es cuando es el labio de arriba el que se abre
y el de debajo le acompaña como si bailaran un tango
con esa lentitud tan bella
que parecen escapar de su garganta
doscientas cincuenta y siete mariposas de todos los colores
y me poso en su boca y me las trago todas,
hasta que en mi vientre el amor me vomita por dentro.
Y lo bello que París le habita por los muslos
y el sena allí tan relajado
mojándome la barbilla
y lo hermoso que es poder lamerle
la puntita de la torre eiffel
y hablar fránces sin palabras
en el arco del triunfo que dibujan
sus tobillos en el aire.
Y sortear con mis dedos los acantilados de su espalda
y morder suavemente las colinas de sus hombros
y beber del rio que nace de su nuca,
que desemboca entre sus nalgas,
que se hace catarata entre sus piernas
y me estalla en la cara sin permiso.
Y navegar por su columna vertebral
y hacer un viaje de ida al mismo centro de su ombligo
y que se invente una isla en la palma de su mano
para poder naufragar entre sus dedos.
Por eso es mi mundo,
porque siempre que yo la quiero mucho,
se vuelve geografía.
porque siempre que yo la quiero mucho
se vuelve geográfía.
Y obviamente no puedo decirle lo que me gustan sus tetas,
así tan bruscamente,
porque si lo hago a ella, a mi mundo,
se le tuerce el labio de abajo
como si sólo supiera respirar hacia dentro
y yo tengo que besarla por miedo a que se ahogue.
Entonces le cuento lo que me gustan
esas dos montañas que le crecen
alrededor del corazón
y que justo debajo del ombligo
tiene una ciudad que se llama lujuria.
Y es cuando es el labio de arriba el que se abre
y el de debajo le acompaña como si bailaran un tango
con esa lentitud tan bella
que parecen escapar de su garganta
doscientas cincuenta y siete mariposas de todos los colores
y me poso en su boca y me las trago todas,
hasta que en mi vientre el amor me vomita por dentro.
Y lo bello que París le habita por los muslos
y el sena allí tan relajado
mojándome la barbilla
y lo hermoso que es poder lamerle
la puntita de la torre eiffel
y hablar fránces sin palabras
en el arco del triunfo que dibujan
sus tobillos en el aire.
Y sortear con mis dedos los acantilados de su espalda
y morder suavemente las colinas de sus hombros
y beber del rio que nace de su nuca,
que desemboca entre sus nalgas,
que se hace catarata entre sus piernas
y me estalla en la cara sin permiso.
Y navegar por su columna vertebral
y hacer un viaje de ida al mismo centro de su ombligo
y que se invente una isla en la palma de su mano
para poder naufragar entre sus dedos.
Por eso es mi mundo,
porque siempre que yo la quiero mucho,
se vuelve geografía.
martes, 13 de octubre de 2009
Ojalá tocaras la guitarra con mis cuerdas vocales
Ella me dijo:
"Empiezo a estar celosa de Laura"
Y la entiendo porque Laura es dios,
o sea si me tengo que arrodillar ante alguien
......mmmmm..... ya me entiendes.
La última vez que la escuché
me dijo tres frases en francés y colgó
a mi sólo me gustaba su frances cuando no hablaba.
Echo tanto de menos sus posdatas
y aquello que le brillaba en la boca cuando echaba el humo
y la A de anónimo en su nuca
y mi lengua borrándosela
y sus manos
y sus pies
y su "vete a tomar por culo"
La echo de menos.
Cada vez que pienso en ella maldigo la poesía
y los puntos suspensivos que parecían sus lunares
en una carrera de cien metros contra Usain Bolt
y las palabras llanas, y las agudas,
las esdrújulas no que le gustaban tanto.
Y odio cada verso y cada estrofa,
insulto todas las vocales menos las de su nombre,
hago bolas de papel que se parecen a sus tetas
con los últimos sonetos que me salen al hablar.
Por que uno hace poesía cuando te piensa,
por eso la odio.
Y blasfemo contra las comillas
y meto en un paréntesis la palabra puta
mira:
(PUTA)
Y te la dedico.
Sin cariño.
Y grito que te odio tanto como a la palabra amor
y todas las metáforas de este mundo huyen
y se te posan en la piel.
Porque tú si que eres un poema
y no este intento inútil de ignorarte.
Aullo contra ti hasta que mi voz deja de ser mía
y me la roba el viento.
Con lo bonito que sería que vinieras
y con un beso
asesinaras todas las sílabas de mi boca
"Empiezo a estar celosa de Laura"
Y la entiendo porque Laura es dios,
o sea si me tengo que arrodillar ante alguien
......mmmmm..... ya me entiendes.
La última vez que la escuché
me dijo tres frases en francés y colgó
a mi sólo me gustaba su frances cuando no hablaba.
Echo tanto de menos sus posdatas
y aquello que le brillaba en la boca cuando echaba el humo
y la A de anónimo en su nuca
y mi lengua borrándosela
y sus manos
y sus pies
y su "vete a tomar por culo"
La echo de menos.
Cada vez que pienso en ella maldigo la poesía
y los puntos suspensivos que parecían sus lunares
en una carrera de cien metros contra Usain Bolt
y las palabras llanas, y las agudas,
las esdrújulas no que le gustaban tanto.
Y odio cada verso y cada estrofa,
insulto todas las vocales menos las de su nombre,
hago bolas de papel que se parecen a sus tetas
con los últimos sonetos que me salen al hablar.
Por que uno hace poesía cuando te piensa,
por eso la odio.
Y blasfemo contra las comillas
y meto en un paréntesis la palabra puta
mira:
(PUTA)
Y te la dedico.
Sin cariño.
Y grito que te odio tanto como a la palabra amor
y todas las metáforas de este mundo huyen
y se te posan en la piel.
Porque tú si que eres un poema
y no este intento inútil de ignorarte.
Aullo contra ti hasta que mi voz deja de ser mía
y me la roba el viento.
Con lo bonito que sería que vinieras
y con un beso
asesinaras todas las sílabas de mi boca
viernes, 2 de octubre de 2009
Yo también fui niño...te lo juro
A daniela que me hizo hombre.
A Daniela la conocí cuando todavía me estaba saliendo el vello púbico, tenía los ojos tan verdes que la primavera le nacía en los párpados.
Una vez me dijo:
- Te voy a dar un beso de película.
Supuse que era de película pornográfica porque Nadia nunca me había besado así. Nadia era mi novia, era fea, muy fea pero yo la quería mucho.
Fue la mujer que ha hecho las cosas más románticas por mí. Una vez compró un paquete de gusanitos y juntos en la plaza del silencio ante la atenta mirada de cinco palomas comimos de la bolsa y al final cuando acabamos me dejó chuparle los dedos.
Daniela prefería chupar otras cosas, aunque a mí solo me besaba.
Aquel jueves que llovía tanto su beso fue tan largo que aún hoy me palpita aquí en la boca.
Me llevaba cuatro años y dieciocho centímetros sin tacones, sin tacones parecía la mujer más bonita del mundo.
Con tacones además lo era.
Fue ella quién despertó todo en lo que yo me he convertido y la verdad ahora que me miro serenamente, creo, que nada debo de agradecerle.
A Daniela la conocí cuando todavía me estaba saliendo el vello púbico, tenía los ojos tan verdes que la primavera le nacía en los párpados.
Una vez me dijo:
- Te voy a dar un beso de película.
Supuse que era de película pornográfica porque Nadia nunca me había besado así. Nadia era mi novia, era fea, muy fea pero yo la quería mucho.
Fue la mujer que ha hecho las cosas más románticas por mí. Una vez compró un paquete de gusanitos y juntos en la plaza del silencio ante la atenta mirada de cinco palomas comimos de la bolsa y al final cuando acabamos me dejó chuparle los dedos.
Daniela prefería chupar otras cosas, aunque a mí solo me besaba.
Aquel jueves que llovía tanto su beso fue tan largo que aún hoy me palpita aquí en la boca.
Me llevaba cuatro años y dieciocho centímetros sin tacones, sin tacones parecía la mujer más bonita del mundo.
Con tacones además lo era.
Fue ella quién despertó todo en lo que yo me he convertido y la verdad ahora que me miro serenamente, creo, que nada debo de agradecerle.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Y tanto y tanto y más
Que bonita está cuando se pone esa flor en el pelo
y le revoletean las abejas por el cráneo.
¡Dios mío creo que me estoy volviendo loco!
Quizás debería arrancarle la margarita del cabello
y jugar al me quiere o no me quiere con sus pétalos
pero si la respuesta es no entonces.....
Entonces mi vida sería una mierda.
Porque en el amor a menudo
lo más inteligente es la ignorancia.
Aunque ella sepa,
porque ella siempre sabe,
que la quiero.
Que la quiero desmaquillada y roncando
y en pijama y en zapatillas de horribles animales gigantes.
Y la quiero cuando mis versos le hacen cosquillas
en los labios inferiores
y cuando me muerde
y cuando me grita
y cuando me odia.
Sí también la quiero cuando me odia.
Y cuando bendice con toda esa boca llena de placer,
porque su boca cuando es de noche,
es un orgasmo.
La quiero tanto que a veces,
L
A
Q
U
I
E
R
O
Hasta en vertical.
Y que todo este amor mío dependa
de la margarita de su cabello
es injusto.
Por muy bonita que esté.
y le revoletean las abejas por el cráneo.
¡Dios mío creo que me estoy volviendo loco!
Quizás debería arrancarle la margarita del cabello
y jugar al me quiere o no me quiere con sus pétalos
pero si la respuesta es no entonces.....
Entonces mi vida sería una mierda.
Porque en el amor a menudo
lo más inteligente es la ignorancia.
Aunque ella sepa,
porque ella siempre sabe,
que la quiero.
Que la quiero desmaquillada y roncando
y en pijama y en zapatillas de horribles animales gigantes.
Y la quiero cuando mis versos le hacen cosquillas
en los labios inferiores
y cuando me muerde
y cuando me grita
y cuando me odia.
Sí también la quiero cuando me odia.
Y cuando bendice con toda esa boca llena de placer,
porque su boca cuando es de noche,
es un orgasmo.
La quiero tanto que a veces,
L
A
Q
U
I
E
R
O
Hasta en vertical.
Y que todo este amor mío dependa
de la margarita de su cabello
es injusto.
Por muy bonita que esté.
jueves, 24 de septiembre de 2009
El hombre puzzle
Estoy tan triste,
no esa tristeza habitual que me invade,
a ver como explicarte:
"Ayer miré a los ojos a la muerte
y los tenía mas bonitos que los tuyos"
Algo así.
Que fría la chica de tu contestador automático
no sabe nada de necesidades,
a ella solo le importa la cobertura
y la nuestra se la tragan los fantasmas.
¿Sabías que los fantasmas no tienen nombres,
que solo son iniciales?
Yo solo quería oirte decir algo
sobre habitaciones libres
en algún hotel de plutón.
O perdóname,
o te quiero solamente a ti,
o te estoy esperando todavía tonto,
o algo de eso que suelen decirse
las personas que se aman de verdad.
Es curioso que en el amor
duelan más los silencios que los insultos.
Y estaba tan triste,
no esa tristeza habitual que me invade,
a ver como explicarte:
"Me siento a ver el mar desde el paseo
y solo veo un charco que se mueve"
Algo así.
Ahora vuelas, alto,
casi te veo perderte en el horizonte,
cada vez más lejos.
Más inálcanzable,
más platónica.
A mí, al hombre puzzle,
sólo me queda mirarte desde abajo
mientras poco a poco me ire pegando los trocitos.
A ver si los encuentro.
no esa tristeza habitual que me invade,
a ver como explicarte:
"Ayer miré a los ojos a la muerte
y los tenía mas bonitos que los tuyos"
Algo así.
Que fría la chica de tu contestador automático
no sabe nada de necesidades,
a ella solo le importa la cobertura
y la nuestra se la tragan los fantasmas.
¿Sabías que los fantasmas no tienen nombres,
que solo son iniciales?
Yo solo quería oirte decir algo
sobre habitaciones libres
en algún hotel de plutón.
O perdóname,
o te quiero solamente a ti,
o te estoy esperando todavía tonto,
o algo de eso que suelen decirse
las personas que se aman de verdad.
Es curioso que en el amor
duelan más los silencios que los insultos.
Y estaba tan triste,
no esa tristeza habitual que me invade,
a ver como explicarte:
"Me siento a ver el mar desde el paseo
y solo veo un charco que se mueve"
Algo así.
Ahora vuelas, alto,
casi te veo perderte en el horizonte,
cada vez más lejos.
Más inálcanzable,
más platónica.
A mí, al hombre puzzle,
sólo me queda mirarte desde abajo
mientras poco a poco me ire pegando los trocitos.
A ver si los encuentro.
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