lunes, 17 de mayo de 2010

Impracabeza

Es un placer y un orgullo que la revista digital Impracabeza haya contado con un poema mío para su número ocho, que menos desde este riconcito que hacerle un poco de publicidad y darle mi más sinceras gracias por su asombrosa manera de hacerme a mi participe de su laboriosa ejecución.



http://www.impracabeza.org/numeros/issues.html#

martes, 11 de mayo de 2010

El asesino del horóscopo

ARIES

La cabra tira al monte fue error mío
enseñarte las orillas de mi pecho
cuando quise darme cuenta ya tus astas
gobernaban las excusas de mi vida.

Por eso te maté o te moriste
o nos morimos a la vez ya no recuerdo
en el siguiente parpadeo tú ya estabas
comiendo primavera de otra mano
mientras a mí me crecía sin permiso
un mar en cada ojo.


TAURO

Yo con traje de luces tu desnuda,
yo temblando de frío tú de odio.
Era amor con egoísmo puro y duro.

Si te quiero tu me quieres
y me ignoras,
si me da por olvidarte,

si te ignoro
tú regresas a mi vida

y cuando es tuya de nuevo
la abandonas.

Te marchaste cuando más te deseaba,
sin huellas, ni postales, ni posdatas,
solo esta cicatriz en las costillas
de tu última cornada con los labios.


GEMINIS

¿Qué ibas a saber tú de soledad?
Si siempre estabas contigo misma.

Me cansé de los tríos en tu cama
con mi yo, con tu yo y con el que sobra,
nunca supe si era fiel al estar contigo
o al hacerlo le era infiel a tu otro yo.

Con nosotros siempre dos fue multitud
celebramos una orgía los domingos
y los lunes me besabas con tu boca
y los martes con la boca de tu boca
que era tuya, que era mía y que era nuestra,
tantos brazos, tantas piernas, tantas manos
y un solo corazón que no abarcó
todo el amor que te salía por los costados.




CANCER

Jamás supe si llorabas por mi culpa
o eran aquellas noticias de la tele
las que fabricaban tus lagos oculares.

Nunca supe si tu afán por salvar focas en el ártico
tenía que ver con la distancia entre nosotros.

Desde que estuvimos juntos
no puedo arrancar ni una flor
sin que mis manos se sientan asesinas
y les doy de merendar a las hormigas
que crecieron en la nostalgia de tu ausencia.

Fue aquella velocidad tan diferente,
tu un pasito hacía atrás
yo hacia delante
la que separó tu tristeza de la mía.

En mitad de ningún sitio nos bajamos
tú buscando una lágrima con mi nombre
y yo encontrando tu nombre en cada lágrima.

viernes, 7 de mayo de 2010

Las cosas mas absurdas de una mujer zurda

Claro que yo también quise ser princesa
y el centro de su universo
y un poema.
Y que llegara tarde al trabajo alguna vez
por mi culpa.
Que una mezcla de sus genes y los míos
jugara a las muñecas en el salón.
Que los domingos se parecieran a cualquier cosa
menos a domingos.
Que los eneros no tuviera que recurrir a la estufa
para calentarme los pies.

Yo quería un jardín y rosales
y un mar con sus olas,
una talla mas de pecho o quizás dos,
un cruce de piernas más erótico
y una voz más femenina.

Quería un montón de fotos con la sonrisa desnuda,
un viaje a Grecia,
un trabajo más decente.
Quería aquello
y eso
y lo otro
y un poco de aquí
y otro poco de allá
y a el.
Sobretodo yo lo quería a el.

Que mis orgasmos no se los tragara el desagüe,
ni mi corazón se quedara sin cobertura
y que los espejos y los hombres
me dijeran la verdad sobre mi cuerpo.

Quería tartas en todos mis cumpleaños
y una posdata que dijera "te echo tanto de menos"
y sexo sin condón ni asientos de coches
y "cariño" y "amor" y "gordita"
y un "¿como estas de tu jaquecas?”
y un " te sienta tan bien ese vestido".

Quería desnudarme en sus pupilas,
comer helado en su espalda,
fumarme un cigarro en su boca,
un silencio que rompiera su palabra,
un hombro que durmiera mis bostezos,
que me sentara mejor aquella falda
y esa blusa
y su piel.
Sobretodo su piel.

Y es que aunque ahora no te lo creas
yo solamente quise ser feliz.

viernes, 9 de abril de 2010

Cambio este montón de neuronas por un pene más grande

Voy a escribir de lo triste que te pones cuando sonrío,
de la de poyas imaginarias que te comes
en ascensores que nunca bajan.

Voy a hablar de tu madre soñando con el divorcio,
de tu hermana pequeña bebiendo vodka barato en el parque,
de tu padre borracho durmiendo en la escalera.

De mi amigo a ciento sesenta por una carretera secundaria,
de todas esas muertes que me sobran los domingos,
de que nunca seas la actriz principal
del tanatorio de la calle de mi alma.

Voy a soñar despierto con romper un matrimonio,
con perseguirte por centro comerciales
y hacerte malabares en el coño
en un probador de ropa premamá.

Voy a cambiarme de sexo si te haces lesbiana,
a doblar al tailandés todos los te amo
que le he dicho a otras mujeres pensando en ti
y tatuármelos en la espalda
para que me leas sin verme arquear los ojos
cuando me comienzo a sonrojar.

Voy a tener un hijo, o dos , o tres,
a contratar canguros venezolanas con las tetas grandes
para poder tener erecciones después de los cuarenta.

Tendré depresiones y cicatrices en la muñeca
y una enfermedad terminal
de tanto fumar mientras te espero.

Me jugaré el reloj en una partida de póker clandestina
perderé a conciencia para no saber las horas
en las que te echo de menos.

Me follaré a la dama de picas mientras le cuento,
que la verdadera suerte era tenerte cada noche
y que nuestros pies hicieran el amor bajo las sábanas.

Voy a beber en bares donde la pasión
dura quince minutos y es fingida.

Voy a mentir, a odiar, a drogarme,
a buscarme para encontrarme y para volverme a perder,
a reír, a llorar, a maldecirte,

pero sobretodo voy a olvidar,

a olvidar
que no olvido
que no puedo olvidarte.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Se me ha vuelto a joder el segundero

Tengo mi sonrisa en tu sonrisa
y es hermoso sonreír si me sonrìes
los ojos de par en par abiertos
como de ver aviones estrellándose
al otro lado del cristal.

Tengo los pulmones deshinchados
de tanto suspirar cuando te pienso
y cicatrices de jugar a la escalada
por las laderas ingobernables de tu espalda.

Tengo una erección que se asemeja
a la torre de pisa en rebeldía
y una vértebra que cruje cada vez
que te nombro en voz alta y no apareces.

Una canción que habla de ti junto al ombligo,
esperando los acordes de tus dedos,
una rebelión de mariposas en la garganta
enamoradas de lo profundo de tu boca.

Tengo ahora un alma que no es mía,
cincuenta y siete lunares a tu nombre,
una voz que habla en tu idioma sin palabras
y este corazón como un reloj,
tic tac tic tac tic tac
a las "M"
tic
en punto
tac
de tu noche.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Se me olvida parpadear cuando te miro

Esta sentada al otro lado,
no lleva bragas,
el pelo desordenado como si mis dedos
ya conocieran de siempre sus puntos débiles.

En sus ojos desfilan todos los amaneceres
que he visto en mi vida,
así de golpe,
es preciosa
y cada vez que sonríe
un ejercito de termitas hambrientas
me comen por dentro.

Lleva zapatos rojos de medio tacón,
su risa me recuerda a parques infantiles,
su lengua a camas de hotel,
sus dedos a un concierto de gemidos.

La he llamado de tantas formas,
que apenas reconozco su nombre,
hay mas poesía en todos sus espejos
que en estos dedos huérfanos de su piel.

No se me ocurre otra cosa
que residir en las pensiones de su espalda,
ser el único inquilino de sus muslos
o hacerme una casa con vistas a sus cejas arqueadas,
conducir borracho por los precipicios de su escote
o perder el equilibrio en el hilo de sus braguitas azules.

Se levanta de la silla,
no camina, flota,
su culo baila hacía la puerta
una canción inventada por mis ojos
y mientras desaparece lentamente
devorando todos los paisajes a su paso
yo y el humo de mi cigarro
dibujamos un te quiero en el aire.

jueves, 18 de marzo de 2010

Le pondré tu nombre a todas las ciudades

Cuando se recoge el pelo
hasta dejar desnuda su nuca
le crecen cerezas en la boca.

Es mágica.

Le he prometido que si me besa
voy a tener veinticinco años
todos los días de mi vida.
Que si su sujetador negro hace click,
mi corazón "suyo" hará crack
como un vaso cuando estalla contra el suelo.

Si me mira con esos ojos de gata mimada,
le voy a poner su nombre a mi sombra
para no tener que echarla de menos nunca.

Y es que estoy enamorado de sus pezones,
de la nubes del cielo de su boca,
del triángulo equilátero de su pubis,
del desnudo circense de su espalda.

Si permite que mi índice dibuje
corazones encarcelándole el ombligo,
le cedo el lado izquierdo de la cama,
le regalo los anocheceres de mi pecho,
le arranco las braguitas con los dientes
y le escribo un poema con la lengua.

Si me deja buscar los duendes verdes
que le habitan cuando duerme en las axilas
o me indica el lugar donde sus vellos
se comienzan a erizar si la acaricio,
le propongo una guerra de almohadas,
una lucha cuerpo a cuerpo,
mano a mano,
le regalo mi piel si le apetece
tatuarme su frase preferida
o la invito a dormir aquí en mi hombro
y me trago todo el aire que le sobra.

Si no la tengo aquí en quince minutos
haciendo geometría con mis lunares,
nadie podrá evitar esta locura
este suicidio colectivo neuronal
de pensarla al otro lado de mi vida.