Voy a escribir en anónimo
si a tu boca se le olvida mi nombre.
Le pediré matrimonio a tu hermana
esa que vive con un madrileño pijo
si me abandonas cualquier día que no sea lunes.
Te regalare una tortuga por tu santo
si caminas mas deprisa que mis sueños.
Invitare a la lesbiana de tu amiga
a ver películas de suspense americanas
si no me adeudas los abrazos que me debes.
Permitiré que un travesti brasileño
verifique la leyenda del punto "g"
si no me echas de menos cuando follas.
Te escribiré postales sin remite
desde la isla mas lejana de tu ombligo
si a tu acento canario se le olvida
llamarme con diminutivos cariñosos.
Si te vas, si no estas, si no te hallo,
con tus ojos deambulando por mis versos
se va a morir de pena mi poesía.
Y tú y solo tú tendrás la culpa.
lunes, 28 de junio de 2010
lunes, 21 de junio de 2010
¿ Como era la canción aquella de...........?
Cuando todos los cantautores parece
que han escrito sus canciones para ti
es entonces cuando de verdad
el amor te está dando por el culo.
Y de nada sirve cambiar de frecuencia,
la melodía te persigue,
te atrapa,
te mece
y te acaba golpeando.
Sólo haría falta que Serrat
le pusiera letra al timbre de mi casa
o que al taconeo torpe de mi vecina de arriba
el Sabina más borracho le vomite un poema
que hable de los balcones de tu boca.
Maldita coreografía la de tu culo
subiendo las cuestas de mi calle,
bendita nota “do” que siempre supo
que el musical comenzaba por mi lengua.
Ahora danza tu sombra por mi memoria
al ritmo de un absurdo politono
y en tu cuello de violinista suicida
escriben partituras mi dedos ciegos.
Y es que hace demasiado tiempo que mi mundo
solo gira cuando quiere tu garganta
y estos pies esclavos de tu voz
rebuscan la respuesta en tu silencio.
Dímelo aunque sea con la cabeza.
¿Bailamos?
que han escrito sus canciones para ti
es entonces cuando de verdad
el amor te está dando por el culo.
Y de nada sirve cambiar de frecuencia,
la melodía te persigue,
te atrapa,
te mece
y te acaba golpeando.
Sólo haría falta que Serrat
le pusiera letra al timbre de mi casa
o que al taconeo torpe de mi vecina de arriba
el Sabina más borracho le vomite un poema
que hable de los balcones de tu boca.
Maldita coreografía la de tu culo
subiendo las cuestas de mi calle,
bendita nota “do” que siempre supo
que el musical comenzaba por mi lengua.
Ahora danza tu sombra por mi memoria
al ritmo de un absurdo politono
y en tu cuello de violinista suicida
escriben partituras mi dedos ciegos.
Y es que hace demasiado tiempo que mi mundo
solo gira cuando quiere tu garganta
y estos pies esclavos de tu voz
rebuscan la respuesta en tu silencio.
Dímelo aunque sea con la cabeza.
¿Bailamos?
viernes, 11 de junio de 2010
Las cosas que nunca me dijistes
No me ocurre absolutamente nada,
de hecho llevo unos días preocupado
porque no me hallo dolor alguno.
Ni siquiera me dueles tú
que me dueles siempre.
El caso es que he estado pensando en la muerte
y en la soledad,
en tres perros abandonados ladrándole a mi sombra,
he pensado en acantilados,
en farolas fundidas
y en el mar.
Tú bien sabes que cuando pienso en el mar
te apoderas cruelmente de todas mis neuronas.
Pensé en la lluvia,
en mujeres desnudas con tacones de aguja,
en folios en blanco observándome
con los ojos tristes de mi padre.
Pensaba en lo bien que te sentaba aquella metáfora en la falda
con la hipérbole que te regale aquel día que no existió.
En lo mucho que me gusta el idioma de las hormigas
o verte sentada en el wáter meando y robarte un beso
y hacerte el amor sin que te quites la piel
y follarte sin que te quites las bragas
y lamerte hasta que se me rompa la lengua.
Estoy seguro que la muerte tiene los ojos verdes
y huele a perfume de Britney Spears.
Pensé en lo poco que iba a tardar mi generación
en olvidarse por completo de mis apellidos,
en la esquela de un periódico de barrio
en la melodía corta de cuatro campanas viejas.
En el número ilimitado de huellas
que nunca llegaron a su destino
en aeropuertos y estaciones que se perdieron
todo el amor que nos cabía en un abrazo.
Pensaba en lo romántico que resultaba enamorarse en la cola del inem
y en tu mano abriéndose camino más allá de mi pecho,
más debajo de mi ombligo,
más adentro de mi alma.
Pero sobretodo pensé en el silencio
y fue entonces cuando tuve miedo
y la realidad es que no me ocurre nada
pero lo mismo me muero mañana
y quizás a ti aún te quedaban cosas que decirme.
Y eso créeme desamor mío
sí que sería una putada.
de hecho llevo unos días preocupado
porque no me hallo dolor alguno.
Ni siquiera me dueles tú
que me dueles siempre.
El caso es que he estado pensando en la muerte
y en la soledad,
en tres perros abandonados ladrándole a mi sombra,
he pensado en acantilados,
en farolas fundidas
y en el mar.
Tú bien sabes que cuando pienso en el mar
te apoderas cruelmente de todas mis neuronas.
Pensé en la lluvia,
en mujeres desnudas con tacones de aguja,
en folios en blanco observándome
con los ojos tristes de mi padre.
Pensaba en lo bien que te sentaba aquella metáfora en la falda
con la hipérbole que te regale aquel día que no existió.
En lo mucho que me gusta el idioma de las hormigas
o verte sentada en el wáter meando y robarte un beso
y hacerte el amor sin que te quites la piel
y follarte sin que te quites las bragas
y lamerte hasta que se me rompa la lengua.
Estoy seguro que la muerte tiene los ojos verdes
y huele a perfume de Britney Spears.
Pensé en lo poco que iba a tardar mi generación
en olvidarse por completo de mis apellidos,
en la esquela de un periódico de barrio
en la melodía corta de cuatro campanas viejas.
En el número ilimitado de huellas
que nunca llegaron a su destino
en aeropuertos y estaciones que se perdieron
todo el amor que nos cabía en un abrazo.
Pensaba en lo romántico que resultaba enamorarse en la cola del inem
y en tu mano abriéndose camino más allá de mi pecho,
más debajo de mi ombligo,
más adentro de mi alma.
Pero sobretodo pensé en el silencio
y fue entonces cuando tuve miedo
y la realidad es que no me ocurre nada
pero lo mismo me muero mañana
y quizás a ti aún te quedaban cosas que decirme.
Y eso créeme desamor mío
sí que sería una putada.
lunes, 7 de junio de 2010
Dijo el eyaculador precoz: ¿Que culpa tengo yo de que mis espermatozoides se enamoren al instante de tu ovulo?
.
Y tiene razón claro,
a mi me ocurre exactamente lo mismo con su sonrisa,
solo comparable a esos carteles de helados
del sudoroso paseo marítimo
de mi playa preferida.
Porque al final su labio de arriba
siempre me recuerda a un magnum de chocolate almendrado
y el de abajo a cualquier día de agosto a las dos de la tarde.
Por eso la beso,
porque es justo en el centro donde todo esta templado
y porque la quiero obvio,
de esa forma que solo se quieren
las cosas que no se pueden poseer.
Todos los días se muere la poesía
cuando ella se denuda
es soltarse el pelo y ese verso
que se le cuelga sin permiso de su cuello
se muere de asfixia lentamente.
Luego viene el boca a boca
y una erección
y el suelo decorado con su ropa
y mi camiseta volando en busca de la losa
donde las braguitas mas afortunadas
de la colección "íntimamente puta"
se endurecen con el olor a vainilla
de su cambio brusco de temperatura.
Porque su coño huele a vainilla
y lamerlo es como hacer el salto del ángel
desde la roca mas alta de su pezón izquierdo.
Y es que cuando te acaricio
hasta el último milímetro de tu piel se hace mar
y yo que aprendí a nadar gracias a tu vientre
me convierto en el pez mas afortunado
de esta playa hipotecada a tu nombre.
Lo peor es cuando la lluvia solo moja mi calle
y tú te vuelves anónima
y lejana
y dueles.
Porque el amor sino duele no es amor,
lo se desde que aquella rubia
con nombre de constelación
dilapido mi ego con cuatro palabras
y esa vocecita de orfanato a las afueras
- ¿Mejor como amigos vale?
No he tenido un solo amigo desde entonces,
ni rubias,
ni constelaciones.
Ahora mientras tu marido sueña
con ser profesor de anatomía
en una universidad de colegialas descaradas
en algún rincón perdido de Arizona,
a ti te bailan los tirantes en los hombros
y se que en el momento que tu axila
dibuje un atajo hacia el desnudo
este poema sin sentido
dejara.....
lenta...mente...
....de
res...
pi...
rar....
.
.
.
Y tiene razón claro,
a mi me ocurre exactamente lo mismo con su sonrisa,
solo comparable a esos carteles de helados
del sudoroso paseo marítimo
de mi playa preferida.
Porque al final su labio de arriba
siempre me recuerda a un magnum de chocolate almendrado
y el de abajo a cualquier día de agosto a las dos de la tarde.
Por eso la beso,
porque es justo en el centro donde todo esta templado
y porque la quiero obvio,
de esa forma que solo se quieren
las cosas que no se pueden poseer.
Todos los días se muere la poesía
cuando ella se denuda
es soltarse el pelo y ese verso
que se le cuelga sin permiso de su cuello
se muere de asfixia lentamente.
Luego viene el boca a boca
y una erección
y el suelo decorado con su ropa
y mi camiseta volando en busca de la losa
donde las braguitas mas afortunadas
de la colección "íntimamente puta"
se endurecen con el olor a vainilla
de su cambio brusco de temperatura.
Porque su coño huele a vainilla
y lamerlo es como hacer el salto del ángel
desde la roca mas alta de su pezón izquierdo.
Y es que cuando te acaricio
hasta el último milímetro de tu piel se hace mar
y yo que aprendí a nadar gracias a tu vientre
me convierto en el pez mas afortunado
de esta playa hipotecada a tu nombre.
Lo peor es cuando la lluvia solo moja mi calle
y tú te vuelves anónima
y lejana
y dueles.
Porque el amor sino duele no es amor,
lo se desde que aquella rubia
con nombre de constelación
dilapido mi ego con cuatro palabras
y esa vocecita de orfanato a las afueras
- ¿Mejor como amigos vale?
No he tenido un solo amigo desde entonces,
ni rubias,
ni constelaciones.
Ahora mientras tu marido sueña
con ser profesor de anatomía
en una universidad de colegialas descaradas
en algún rincón perdido de Arizona,
a ti te bailan los tirantes en los hombros
y se que en el momento que tu axila
dibuje un atajo hacia el desnudo
este poema sin sentido
dejara.....
lenta...mente...
....de
res...
pi...
rar....
.
.
.
martes, 25 de mayo de 2010
El amor lo inventó el diablo, dios solo quería que folláramos como animales
Ojalá mi recuerdo te folle en mis ausencias
y acabes dibujando mi nombre
con el índice manchado de soledades.
O que mi sombra en uno de sus ataques fugitivos
te deje preñada de gemelos.
Ojalá no sonara esta canción,
ni te parecieras tanto a la actriz de mis sueños,
ni los acantilados me recordaran siempre
a la abertura despistada de tu jersey rojo
aquellas tardes de calor
en la cama de tus padres.
Supongo que te gustaría leer que te echo de menos,
que la nostalgia me hace el sexo anal
y luego me invita a una copa
en cualquier bar de esos con luces azules
que hay a las afueras de tu ombligo.
Que te encantaría saber,
que una de tus fotos abandera mi salón,
que le he prohibido a mis cuerdas vocales
dos millones de palabras que me recuerdan a ti,
que todos los camareros de mi barrio
te conocen con una exactitud tan certera
que dudan no haberte tenido alguna vez.
Pero no amor, nada que ver,
no eres más que silencio
y huellas,
dos cubitos de hielo en una copa vacía
y aire,
(cuatro latidos desordenados)
bum bum,
una mancha en el curriculum del amor,
bum, bum,
el diablo fumando Crack en mi lavabo,
bum, bum,
y silencio
y huellas
bum
Y odio.
y acabes dibujando mi nombre
con el índice manchado de soledades.
O que mi sombra en uno de sus ataques fugitivos
te deje preñada de gemelos.
Ojalá no sonara esta canción,
ni te parecieras tanto a la actriz de mis sueños,
ni los acantilados me recordaran siempre
a la abertura despistada de tu jersey rojo
aquellas tardes de calor
en la cama de tus padres.
Supongo que te gustaría leer que te echo de menos,
que la nostalgia me hace el sexo anal
y luego me invita a una copa
en cualquier bar de esos con luces azules
que hay a las afueras de tu ombligo.
Que te encantaría saber,
que una de tus fotos abandera mi salón,
que le he prohibido a mis cuerdas vocales
dos millones de palabras que me recuerdan a ti,
que todos los camareros de mi barrio
te conocen con una exactitud tan certera
que dudan no haberte tenido alguna vez.
Pero no amor, nada que ver,
no eres más que silencio
y huellas,
dos cubitos de hielo en una copa vacía
y aire,
(cuatro latidos desordenados)
bum bum,
una mancha en el curriculum del amor,
bum, bum,
el diablo fumando Crack en mi lavabo,
bum, bum,
y silencio
y huellas
bum
Y odio.
domingo, 23 de mayo de 2010
El asesino del horoscopo 2
LEO
¿Espejito, espejito? preguntabas.
Y mis ojos ya sabían la respuesta
si en lugar de en el cristal de los complejos
te hubieras refugiado en mi mirada
me hubieras prohibido el parpadeo
el resto de tu vida y de la mía.
No es tan fiero el león como lo pintan- Me dije-
cuando cambiaste del rugir al respirar
y el levante solo quiso ser poniente
y el poniente solo brisa de verano.
Fue en tu amplio fondo de armario donde descubrí
los colores más hermosos de mi vida.
¿Que iba a hacer yo contigo?
si la única selva que pisé
fue aquel medio rasurado de tu pubis.
Me dejaste una grieta en el corazón
y un agujero profundo en la cuenta corriente
y aquel caminar altivo y glamouroso
alejándote despacio hacia la puerta
con esa certeza de quien sabe cuantas huellas
ibas dejando en el camino de mi vida.
VIRGO
Cuando querías, querías demasiado.
Quiero esto y aquello
y lo que tienes en las manos
y eso que te brilla entre los labios.
Y tu vida.
Sí, también quiero tu vida,
aquí y ahora.
Y saltar a la comba
y ese gato
y que me escuches,
a dos mil palabras por minuto
y que tu voz sea tan mía que no sepas
si aquello que me dices con los labios
son palabras que provocan mi garganta.
Pero igual fuiste de intensa cuando amabas,
que cuando quiso el olvido separarnos.
Lo peor de todo era no caber
en ese círculo imaginario que trazabas
con los dedos manchados de mi insomnio,
que la montaña rusa de tu vida
no descarrilara algún vagón para buscarme
y me dejaras sin tu mundo en el momento
en el que mío solo giraba para ti.
LIBRA
Siempre fuiste mi equilibrista preferida
sobre aquellos tacones hablando del vértigo
como si no fuera más que una palabra esdrújula.
Y es que en el amor si era contigo
solo nos valía esa palabra,
equilibrio.
Por eso me caía,
porque no sabía donde agarrarme
si tú en un ataque de desconfianza
me quitabas el abrazo.
Ojalá la suma de tu peso y el mío
hubieran dado la cifra mágica de la pasión
y la flecha endiablada de la báscula del deseo
no hubiera girado en contra de las agujas del reloj.
Que pena que a tus besos se le olvidara la boca
y a tus caricias las manos
y a tu voz mi nombre
cuando el aire me robó las dos palabras
más importantes de tu vida.
Que locura de partida de ajedrez,
cuando el jaque mate no era comerse al rey
y si a mi boca.
Que triste que siempre la balanza del amor al final
cayera siempre por inercia hacía tu lado.
ESCORPIO
De la noche a la mañana el amor
era un puzzle de dos piezas que encajaba
de un millón de maneras diferentes.
Que tuvimos que inventarnos nuevos nombres
para las posturas que no salían en los libros.
“Fóllame” hasta que me mates”
esa era la preferida de tu columna vertebral.
Era hermoso ser velero de tus mares,
marioneta de los hilos de tus dedos,
el insecto que devoraban las arañas
del rosal que te crecía junto al ombligo.
Aún no he dejado de amarte
en cada una de las cicatrices
de la ira del soy tuyo y tú de nadie.
Desde que decidiste que “platónico”
era una palabra que solo existía
en el diccionario de los hombres tímidos
estoy desnudo por si quieres
que sea mi piel la única destinataria
de tu dulce aguijón envenenado.
¿Espejito, espejito? preguntabas.
Y mis ojos ya sabían la respuesta
si en lugar de en el cristal de los complejos
te hubieras refugiado en mi mirada
me hubieras prohibido el parpadeo
el resto de tu vida y de la mía.
No es tan fiero el león como lo pintan- Me dije-
cuando cambiaste del rugir al respirar
y el levante solo quiso ser poniente
y el poniente solo brisa de verano.
Fue en tu amplio fondo de armario donde descubrí
los colores más hermosos de mi vida.
¿Que iba a hacer yo contigo?
si la única selva que pisé
fue aquel medio rasurado de tu pubis.
Me dejaste una grieta en el corazón
y un agujero profundo en la cuenta corriente
y aquel caminar altivo y glamouroso
alejándote despacio hacia la puerta
con esa certeza de quien sabe cuantas huellas
ibas dejando en el camino de mi vida.
VIRGO
Cuando querías, querías demasiado.
Quiero esto y aquello
y lo que tienes en las manos
y eso que te brilla entre los labios.
Y tu vida.
Sí, también quiero tu vida,
aquí y ahora.
Y saltar a la comba
y ese gato
y que me escuches,
a dos mil palabras por minuto
y que tu voz sea tan mía que no sepas
si aquello que me dices con los labios
son palabras que provocan mi garganta.
Pero igual fuiste de intensa cuando amabas,
que cuando quiso el olvido separarnos.
Lo peor de todo era no caber
en ese círculo imaginario que trazabas
con los dedos manchados de mi insomnio,
que la montaña rusa de tu vida
no descarrilara algún vagón para buscarme
y me dejaras sin tu mundo en el momento
en el que mío solo giraba para ti.
LIBRA
Siempre fuiste mi equilibrista preferida
sobre aquellos tacones hablando del vértigo
como si no fuera más que una palabra esdrújula.
Y es que en el amor si era contigo
solo nos valía esa palabra,
equilibrio.
Por eso me caía,
porque no sabía donde agarrarme
si tú en un ataque de desconfianza
me quitabas el abrazo.
Ojalá la suma de tu peso y el mío
hubieran dado la cifra mágica de la pasión
y la flecha endiablada de la báscula del deseo
no hubiera girado en contra de las agujas del reloj.
Que pena que a tus besos se le olvidara la boca
y a tus caricias las manos
y a tu voz mi nombre
cuando el aire me robó las dos palabras
más importantes de tu vida.
Que locura de partida de ajedrez,
cuando el jaque mate no era comerse al rey
y si a mi boca.
Que triste que siempre la balanza del amor al final
cayera siempre por inercia hacía tu lado.
ESCORPIO
De la noche a la mañana el amor
era un puzzle de dos piezas que encajaba
de un millón de maneras diferentes.
Que tuvimos que inventarnos nuevos nombres
para las posturas que no salían en los libros.
“Fóllame” hasta que me mates”
esa era la preferida de tu columna vertebral.
Era hermoso ser velero de tus mares,
marioneta de los hilos de tus dedos,
el insecto que devoraban las arañas
del rosal que te crecía junto al ombligo.
Aún no he dejado de amarte
en cada una de las cicatrices
de la ira del soy tuyo y tú de nadie.
Desde que decidiste que “platónico”
era una palabra que solo existía
en el diccionario de los hombres tímidos
estoy desnudo por si quieres
que sea mi piel la única destinataria
de tu dulce aguijón envenenado.
lunes, 17 de mayo de 2010
Impracabeza
Es un placer y un orgullo que la revista digital Impracabeza haya contado con un poema mío para su número ocho, que menos desde este riconcito que hacerle un poco de publicidad y darle mi más sinceras gracias por su asombrosa manera de hacerme a mi participe de su laboriosa ejecución.
http://www.impracabeza.org/numeros/issues.html#
http://www.impracabeza.org/numeros/issues.html#
Suscribirse a:
Entradas (Atom)