lunes, 26 de julio de 2010

Lo que yo sé del cambio climático

Ella me besaba con la boca de los lunes
todos los sábados festivos de agosto,
luego colgaba los zapatos en el armario
de los septiembres lluviosos de mi alma.

Tumbada en la playa ajena a mí
con las gafas de no quiero ni mirarte
y una teta en plena fuga de sí misma
por la minúscula tela del bikini.

Decían en el puerto al observarte
que la espuma de las orillas
eran los orgasmos de las sirenas.

Y claro sí yo llegué a creer que me querías
como iba a poner en duda lo que el mar
era capaz de conseguir si se excitaba.

Tantas veces quise ser el mar,
como la mañana del bikini rojo
en la que sumisa dejaste que el agua
te lamiera dócilmente los tobillos
y los minúsculos vellos rubios de tus muslos
despertaban de repente de la siesta.

Y es que tú eras la única mujer
capaz de conseguir que subiera la marea.

Hubieron olas que se inventaron a sí mismas
aquella tarde del suicidio de las nubes
y en lugar de romper contra la arena
acariciaban dulcemente tu cintura
mientras un aire enamorado de tu pelo
hacía silbar la canción que te gustaba.

Era pornografía aquel baile de dedos
extendiendo la crema protectora
y el aroma imposible al mezclarse con tu piel
solo comparable a los jardines de Brastilava.

Lo que duraba una mentira en tu boca
era lo que permanecía la sonrisa en mis labios.

No sé que le diré al mediterraneo
cuando pregunte por tus toallas infantiles,
que le contaré a tu roca preferida
sobre la ausencia de tu culo sobre ella,
o que pensarán de mí los pescadores del muelle
si no traigo tu mirada hacía sus barcas.

Si no regresas con tu verano a mi verano
te voy a odiar el resto de mi vida
y eso es más eterno que quererte.

sábado, 24 de julio de 2010

Si no te duele al menos que te haga cosquillas

1

No sé que pensará la bruja de tu madre
de tu nuevo novio.
Es curioso que te echo tanto de menos
que añoro hasta sus insultos.


2


Fumo hierba de la que tengo
plantada en la terraza,
las primeras caladas
siempre huelen a la ausencia de tu piel.

Luego el humo convierte el salón
en ciudades que nunca visitaremos de la mano.

Si cierras fuerte los ojos puedes ver el mar
y a una rubia en top less
jugar con una pelota de nivea.

Incluso si lo mezclas con el ron
la rubia que tiene una sonrisa
de anuncio de magnum de chocolate blanco
me llama por mi nombre.

Quizás deberías saber que ademas de un porreta
ahora también me estoy convirtiendo en un borracho.


3


Ayer en uno de mis ataques de ira
te mandé a tomar por culo.

Pero no a tomar por culo
como una simple frase hecha.

Había un negro
y tu a cuatro patas
y te dolía.

Eso.


4


Del amor lo que más echo de menos
son los cigarros a medias de después.

Nunca hubo nada tan romántico
como compartir el cáncer.


5


Se llama Verónica
y aunque su nombre es precioso
yo siempre la llamo
porfavorvenaquiycurame.

Dice que tus cuadros son una porquería
que ella tenía un perro miope
que con la cola
hacía dibujos más expresivos que tú.

Pero claro Verónica tampoco es capaz
de hacer lo que hacías tú con la lengua
así que estais en paz supongo.


6


Y sin embargo,
ojalá estuvieras aquí garabateando todo mi salón.


7


En fin, que si te vas a morir
no se te ocurra avisarme
no sería lógico ir dos veces
al entierro de una misma persona.

viernes, 16 de julio de 2010

Porque no todo va a ser poesía

Pues eso que en lugar de emular al resto y cerrar el blog abro otro para salirme un poco de la poesía sin abandonarla por supuesto.

Es solo una cuestión de amar a las palabras en otras vertientes y hacer un poco más lo que me de la gana sin tantos tapujos.

Pero sobretodo es para follarme a mi mismo, con condón eso si, que con lo estúpido que soy sería capaz hasta de preñarme.

Pues eso.

Salud.

http://justodesdeaquiteveolasbragas.blogspot.com/

miércoles, 30 de junio de 2010

Un, dos, tres......Despierta

Su culo sí que era mágico.

Williams Davidson contaba hasta tres y te dormía
y con un leve chasquido de dedos te despertaba.
Pero su culo…….
Su culo te mantenía despierto toda la vida.

No recuerdo en que balanceo me enamoré de ella,
en que vaivén quise ser columpio,
en que escalón tobogán,
en que cambio de ropa braguitas del zara.

Recuerdo sin embargo sin hacer memoria
que la primera vez que la vi llevaba vaqueros
y que al girarme vi el partido de tenis
más emocionante de la historia.

Match ball para la muchacha de coletitas.

Y de donde no había absolutamente nada
Williams que dormía con calcetines de osos gays
sacó un ramo de rosas del tamaño
del jardín de la señora Angustias
que regaba todas sus flores
con agua embotellada en un manantial de Soria.

Yo antes de su culo tenía otra patria
y ordenaba todas mis sonrisas por orden alfabético,
ligaba con camareras sin escote
y todos los jueves me masturbaba pensando en aquella vez
que a Marie que era una francesita bisexual
que sólo le daba besos a los gatos
se le salió un pezón en el centro justo de mis ojos.

Pero ahora lo único que hago es observar como su culo
hipnotiza la ciudad de los magos en paro.

Williams que había aprendido a mentir
a partir de su tercer matrimonio
remangado hasta los codos
y con una sonrisa comprada en una clínica de Seattle
sacó de la nada una paloma tan blanca
que hubo tres días de paz en oriente medio.
En un vuelo imperfecto y suicida
la paloma chocó contra un foco que alumbraba
ajeno por completo al espectáculo.

Una muchacha con coletitas se levantó del público
y con las manos cargadas de impotencia
recogió el cadáver del suelo.

Mientras todo el aforo masticaba con los dientes el silencio
y Williams colgaba su chistera
en la percha de las huelgas indefinidas
ella, una paloma muerta y su culo
llenaron por primera vez en catorce años
todo aquel local de magia.

lunes, 28 de junio de 2010

Hazme lo que quieras menos el amor

Voy a escribir en anónimo
si a tu boca se le olvida mi nombre.

Le pediré matrimonio a tu hermana
esa que vive con un madrileño pijo
si me abandonas cualquier día que no sea lunes.

Te regalare una tortuga por tu santo
si caminas mas deprisa que mis sueños.

Invitare a la lesbiana de tu amiga
a ver películas de suspense americanas
si no me adeudas los abrazos que me debes.

Permitiré que un travesti brasileño
verifique la leyenda del punto "g"
si no me echas de menos cuando follas.

Te escribiré postales sin remite
desde la isla mas lejana de tu ombligo
si a tu acento canario se le olvida
llamarme con diminutivos cariñosos.

Si te vas, si no estas, si no te hallo,
con tus ojos deambulando por mis versos
se va a morir de pena mi poesía.

Y tú y solo tú tendrás la culpa.

lunes, 21 de junio de 2010

¿ Como era la canción aquella de...........?

Cuando todos los cantautores parece
que han escrito sus canciones para ti
es entonces cuando de verdad
el amor te está dando por el culo.

Y de nada sirve cambiar de frecuencia,
la melodía te persigue,
te atrapa,
te mece
y te acaba golpeando.

Sólo haría falta que Serrat
le pusiera letra al timbre de mi casa
o que al taconeo torpe de mi vecina de arriba
el Sabina más borracho le vomite un poema
que hable de los balcones de tu boca.

Maldita coreografía la de tu culo
subiendo las cuestas de mi calle,
bendita nota “do” que siempre supo
que el musical comenzaba por mi lengua.

Ahora danza tu sombra por mi memoria
al ritmo de un absurdo politono
y en tu cuello de violinista suicida
escriben partituras mi dedos ciegos.

Y es que hace demasiado tiempo que mi mundo
solo gira cuando quiere tu garganta
y estos pies esclavos de tu voz
rebuscan la respuesta en tu silencio.

Dímelo aunque sea con la cabeza.

¿Bailamos?

viernes, 11 de junio de 2010

Las cosas que nunca me dijistes

No me ocurre absolutamente nada,
de hecho llevo unos días preocupado
porque no me hallo dolor alguno.

Ni siquiera me dueles tú
que me dueles siempre.

El caso es que he estado pensando en la muerte
y en la soledad,
en tres perros abandonados ladrándole a mi sombra,
he pensado en acantilados,
en farolas fundidas
y en el mar.

Tú bien sabes que cuando pienso en el mar
te apoderas cruelmente de todas mis neuronas.

Pensé en la lluvia,
en mujeres desnudas con tacones de aguja,
en folios en blanco observándome
con los ojos tristes de mi padre.

Pensaba en lo bien que te sentaba aquella metáfora en la falda
con la hipérbole que te regale aquel día que no existió.

En lo mucho que me gusta el idioma de las hormigas
o verte sentada en el wáter meando y robarte un beso
y hacerte el amor sin que te quites la piel
y follarte sin que te quites las bragas
y lamerte hasta que se me rompa la lengua.

Estoy seguro que la muerte tiene los ojos verdes
y huele a perfume de Britney Spears.

Pensé en lo poco que iba a tardar mi generación
en olvidarse por completo de mis apellidos,
en la esquela de un periódico de barrio
en la melodía corta de cuatro campanas viejas.

En el número ilimitado de huellas
que nunca llegaron a su destino
en aeropuertos y estaciones que se perdieron
todo el amor que nos cabía en un abrazo.

Pensaba en lo romántico que resultaba enamorarse en la cola del inem
y en tu mano abriéndose camino más allá de mi pecho,
más debajo de mi ombligo,
más adentro de mi alma.

Pero sobretodo pensé en el silencio
y fue entonces cuando tuve miedo
y la realidad es que no me ocurre nada
pero lo mismo me muero mañana
y quizás a ti aún te quedaban cosas que decirme.

Y eso créeme desamor mío
sí que sería una putada.