jueves, 24 de noviembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
De Laura y otras muertes

Pues este es mi primer poemario, a mí que eso de encerrar mi alma en un libro me daba vértigo, al final me pudo más el amor a lo físico y tener un hijo de letras, (se parece al padre).
No hubiera sido posible sin la generosidad de Luis Felipe Comendador Sanchez y una amiga suya que me recomendó a él. Todo tan fácil que ni pude ni quise negarme, sin presentaciones por mi pánico a hablar en público (recitar ya ni te cuento) y con la única avaricia de estar en mi estanteria entre Charles bukowski y Efraim Medina Reyes.
Y como no, y sobretodo, empujado por la gente que vierte gratuita y generosamente en este espacio sus palabras de apoyo y que de alguna manera haya conseguido que alguna vez me sienta util.
Mención especial y agradecimiento enorme a Escandar Algeet que se prestó de buena gana a hacerme el prólogo y casi me corro al leerlo. (que coño me corrí)
Para conseguir el libro, (su precio es de diez euros) en principio y ante mi inexperiencia total en este mundo sera por correo certificado o contrareembolso.
Para ello ponerse en contacto conmigo en :
pecadocapital79@gmail.com
También a traves de Felipe en:
http://brutsolidario.blogspot.com/2011/11/de-laura-y-otras-muertes.html
http://sbqsolidario.blogspot.com/2011/11/de-laura-y-otras-muertes.html.
Un abrazo.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Vodafone le informa que el amor se quedó sin cobertura
Arrancarle las alas a las moscas
para verlas hacer círculos sobre la mesa.
El silencio es muy aburrido si tú eres la culpable.
Solo enciendo la tele para ver el teletexto.
Tauro-Amor.
Una llamada importante te alegrará la vida.
Espero que todos los tauros del mundo tengan cobertura
también los de Somalia
que no tengan nada que llevarse a la boca
pero que tengan un móvil a mano
que les alegre la vida.
(Hay que joderse)
Mi padre dijo:
- Si no crees en dios al menos cree en algo
aunque sea en los planetas-
Yo decidí creerlo a él
incluso aquella vez que me dijo inútil
también lo creí.
Mi padre era el único hombre al que me ha merecido la pena conocer,
igual que tú eres la única mujer
a la que quiero olvidar para siempre.
Capricornio- salud
Quizás una jaqueca altere tus planes.
Y yo me alegro.
En serio me alegro.
Hasta que pienso en que tal vez tu plan de hoy
era llamarme para alegrarme la vida
y entonces una vez más
le confío toda mi felicidad al ibuprofeno.
En fin el amor no es más que un puzzle de dos piezas
que si encaja una con otra
te corres.
Con la misma mirada con la que me observan los perros
de la tienda de animales
me miro a los ojos en el espejo.
Y me doy pena.
Tauro- dinero
Cuida tus gastos o te pasaran factura
pienso en Somalia otra vez.
(Un montón de negritos contando sus billetes
sin más intención que llegar a fin de mes)
Alineo la osa menor
la osa mayor
y el oso panda de tu pijama
y los hago estallar imaginariamente.
Que al menos nos salga gratis
ver una puta lluvia de estrellas.
Un euro,
eso cuesta cambiar el politono de mi llamada
sonará la canción que más te gusta
si el dolor de cabeza te permite
atinar con los nueve números de mi nombre.
Nada.
Eso somos lo que esperamos algo.
Nadie.
Eso soy cuando pierdo la esperanza.
Quererte a esta distancia es tan inútil
como la tabla del cero
y cada vez que multiplico mi vacío
por tu existencia
se me pega tu nombre al cielo de la boca.
Tauro-trabajo
Harás nuevos amigos en la cola del paro.
(Que hijo de puta)
Fumar lo que se fuman los guionistas de esto
debe de ser increíble.
La amistad (ja) me río.
La amistad es aquello que te sobra
si ella lleva un buen escote en el vestido.
Las nueve de la noche
tic tac tic tac tic tac
odio lo relojes con ruido
el próximo que me compre
será silencioso
como tú.
Como mi teléfono
que inerte espera una canción
la tuya,
la mía,
la nuestra,
que nunca suena,
mientras una mosca sin alas
se frota sus patas sobre la pantalla.
para verlas hacer círculos sobre la mesa.
El silencio es muy aburrido si tú eres la culpable.
Solo enciendo la tele para ver el teletexto.
Tauro-Amor.
Una llamada importante te alegrará la vida.
Espero que todos los tauros del mundo tengan cobertura
también los de Somalia
que no tengan nada que llevarse a la boca
pero que tengan un móvil a mano
que les alegre la vida.
(Hay que joderse)
Mi padre dijo:
- Si no crees en dios al menos cree en algo
aunque sea en los planetas-
Yo decidí creerlo a él
incluso aquella vez que me dijo inútil
también lo creí.
Mi padre era el único hombre al que me ha merecido la pena conocer,
igual que tú eres la única mujer
a la que quiero olvidar para siempre.
Capricornio- salud
Quizás una jaqueca altere tus planes.
Y yo me alegro.
En serio me alegro.
Hasta que pienso en que tal vez tu plan de hoy
era llamarme para alegrarme la vida
y entonces una vez más
le confío toda mi felicidad al ibuprofeno.
En fin el amor no es más que un puzzle de dos piezas
que si encaja una con otra
te corres.
Con la misma mirada con la que me observan los perros
de la tienda de animales
me miro a los ojos en el espejo.
Y me doy pena.
Tauro- dinero
Cuida tus gastos o te pasaran factura
pienso en Somalia otra vez.
(Un montón de negritos contando sus billetes
sin más intención que llegar a fin de mes)
Alineo la osa menor
la osa mayor
y el oso panda de tu pijama
y los hago estallar imaginariamente.
Que al menos nos salga gratis
ver una puta lluvia de estrellas.
Un euro,
eso cuesta cambiar el politono de mi llamada
sonará la canción que más te gusta
si el dolor de cabeza te permite
atinar con los nueve números de mi nombre.
Nada.
Eso somos lo que esperamos algo.
Nadie.
Eso soy cuando pierdo la esperanza.
Quererte a esta distancia es tan inútil
como la tabla del cero
y cada vez que multiplico mi vacío
por tu existencia
se me pega tu nombre al cielo de la boca.
Tauro-trabajo
Harás nuevos amigos en la cola del paro.
(Que hijo de puta)
Fumar lo que se fuman los guionistas de esto
debe de ser increíble.
La amistad (ja) me río.
La amistad es aquello que te sobra
si ella lleva un buen escote en el vestido.
Las nueve de la noche
tic tac tic tac tic tac
odio lo relojes con ruido
el próximo que me compre
será silencioso
como tú.
Como mi teléfono
que inerte espera una canción
la tuya,
la mía,
la nuestra,
que nunca suena,
mientras una mosca sin alas
se frota sus patas sobre la pantalla.
viernes, 5 de agosto de 2011
Si miras a los ojos de la luna, le ves las bragas a tu ex
A la luna se le ven las bragas.
La noche parece haber sido sacada
de un cuento de esos para asustar a los niños.
He estado todo el día pensando en ti,
sucede que cuando hago malabares con los verbos
siempre se me cae follar debajo de tu ombligo.
Y sinceramente si hay algo que me joda más que tu ausencia
es que escribir poesía en esta parte del mundo
es estar enfermo de sensibilidad crónica.
Y yo escribo poesía por tu culpa.
Todo el maldito día pensando en ti,
de hecho hasta fui a comprar un helado de esos que tanto te gustaban,
a la camarera le olía la piel a coco,
hubiera pagado por lamerle un brazo
y dejar que las tres bolas se derritieran
formando sobre el mantel
la bandera del país ese al que emigraste
para sacar un notable en anatomía ajena
y un sobresaliente en mi olvido.
A veces como ahora mismo
que me distraigo con el baile de los murciélagos,
preferiría que no hubieras existido nunca
o tener que llevarle flores amarillas a tu tumba
a este dolor de no hallarte aquí a mi espalda.
La noche sufre de insomnio,
se cambia de lado,
bosteza.
Hay ancianos paseando de la mano
por las mismas aceras que una vez fueron nuestras,
hoy el amor tiene más de setenta años
y le falla el corazón.
Pero le late.
¿sabes?
le late.
Érase una vez........... y sus perdices....
Confieso que soy de los que veían peter pan
para tener sueños eróticos con campanilla
y que la primera vez que me masturbé
era caperucita la que tenía la boca grande.
Luego llegaste tú
y todos los cuentos de hadas
se fueron a la biblioteca amnésica de mi memoria.
Le dije:
- Yo nunca he pagado por follar-
y se echó a reir,
la camarera me refiero,
debió pensar que tu eras puta
cuando te veía con aquellas minúsculas faldas
lamiéndote los dedos de la nata.
En realidad no seré yo quién le quite la razón.
Las camareras saben el doble de las vidas que los demás
porque es en una barra de bar
donde se encuentra y se pierde el equilibrio.
Y es cuando te caes
cuando consigues ser tú
por primera vez en la vida.
Todo el jodido día pensando en ti,
todo,
como si de una canción empalagosa te trataras
tarareando tu nombre como un eco.
Fui a ver a las olas romper contra el muelle
y acabe torciendo la vista
ante la primera morena que quiso tostarse las tetas,
el paisaje hace con mis ojos lo que le da la gana,
más tarde seguí calle arriba
a una señora de unos cuarenta años
que meneaba el culo como una diosa del olimpo.
Ha sido el mejor partido de tenis que he visto en mi vida
y aunque no sé cual de los dos cachetes acabó ganando
si tengo la absoluta certeza de quién perdió.
Precisamente yo.
Sobre todo el rumbo.
Una noche perfecta para los asesinos,
hay violadores frotándose las manos en los portales,
ladrones probando las pilas de la linterna
en un parpadeo interminable de luces y sombras,
(y tu madre) ya que hablamos de mentes corruptas
tejiendo tu nombre con hilo dorado
para decorar esa tristeza que la acorrala
de no saber en que parte de la ciudad
su queridísima hija se le des-madra.
- No te me pierdas que no me encuentro-
Y me perdiste
o te perdí.
Jamás supe interpretar esta absurda brújula del capricho.
Una noche para que pase de largo el amor, eso hace.
Yo me tumbo sobre el cesped húmedo de un parque
a verle las bragas a la luna (negras)
mientras tú seguramente te quitas las tuyas (rojas)
en una pensión de nombre ridículo
donde sus dos únicas estrellas
la ponen tus ojos.
La noche parece haber sido sacada
de un cuento de esos para asustar a los niños.
He estado todo el día pensando en ti,
sucede que cuando hago malabares con los verbos
siempre se me cae follar debajo de tu ombligo.
Y sinceramente si hay algo que me joda más que tu ausencia
es que escribir poesía en esta parte del mundo
es estar enfermo de sensibilidad crónica.
Y yo escribo poesía por tu culpa.
Todo el maldito día pensando en ti,
de hecho hasta fui a comprar un helado de esos que tanto te gustaban,
a la camarera le olía la piel a coco,
hubiera pagado por lamerle un brazo
y dejar que las tres bolas se derritieran
formando sobre el mantel
la bandera del país ese al que emigraste
para sacar un notable en anatomía ajena
y un sobresaliente en mi olvido.
A veces como ahora mismo
que me distraigo con el baile de los murciélagos,
preferiría que no hubieras existido nunca
o tener que llevarle flores amarillas a tu tumba
a este dolor de no hallarte aquí a mi espalda.
La noche sufre de insomnio,
se cambia de lado,
bosteza.
Hay ancianos paseando de la mano
por las mismas aceras que una vez fueron nuestras,
hoy el amor tiene más de setenta años
y le falla el corazón.
Pero le late.
¿sabes?
le late.
Érase una vez........... y sus perdices....
Confieso que soy de los que veían peter pan
para tener sueños eróticos con campanilla
y que la primera vez que me masturbé
era caperucita la que tenía la boca grande.
Luego llegaste tú
y todos los cuentos de hadas
se fueron a la biblioteca amnésica de mi memoria.
Le dije:
- Yo nunca he pagado por follar-
y se echó a reir,
la camarera me refiero,
debió pensar que tu eras puta
cuando te veía con aquellas minúsculas faldas
lamiéndote los dedos de la nata.
En realidad no seré yo quién le quite la razón.
Las camareras saben el doble de las vidas que los demás
porque es en una barra de bar
donde se encuentra y se pierde el equilibrio.
Y es cuando te caes
cuando consigues ser tú
por primera vez en la vida.
Todo el jodido día pensando en ti,
todo,
como si de una canción empalagosa te trataras
tarareando tu nombre como un eco.
Fui a ver a las olas romper contra el muelle
y acabe torciendo la vista
ante la primera morena que quiso tostarse las tetas,
el paisaje hace con mis ojos lo que le da la gana,
más tarde seguí calle arriba
a una señora de unos cuarenta años
que meneaba el culo como una diosa del olimpo.
Ha sido el mejor partido de tenis que he visto en mi vida
y aunque no sé cual de los dos cachetes acabó ganando
si tengo la absoluta certeza de quién perdió.
Precisamente yo.
Sobre todo el rumbo.
Una noche perfecta para los asesinos,
hay violadores frotándose las manos en los portales,
ladrones probando las pilas de la linterna
en un parpadeo interminable de luces y sombras,
(y tu madre) ya que hablamos de mentes corruptas
tejiendo tu nombre con hilo dorado
para decorar esa tristeza que la acorrala
de no saber en que parte de la ciudad
su queridísima hija se le des-madra.
- No te me pierdas que no me encuentro-
Y me perdiste
o te perdí.
Jamás supe interpretar esta absurda brújula del capricho.
Una noche para que pase de largo el amor, eso hace.
Yo me tumbo sobre el cesped húmedo de un parque
a verle las bragas a la luna (negras)
mientras tú seguramente te quitas las tuyas (rojas)
en una pensión de nombre ridículo
donde sus dos únicas estrellas
la ponen tus ojos.
martes, 26 de julio de 2011
Cuando ya no te quiera te llamaré cariño o No escribo todo lo que siento ni siento todo lo que escribo, pero me siento cuando escribo, pa´ no cansarme
Lo que realmente mantiene vivo al amor es el miedo,
el miedo a perderlo,
cuando ya no hay miedo,
tampoco queda amor.
Sobrevive el cariño claro,
ese animal de orejas enormes
que se revuelca por el suelo
y ladra cuando quiere una galleta.
Y es que estar enamorado es la única enfermedad
que se cura con el contacto físico.
La primera vez que dices te quiero,
te condenas sin saberlo a reiterarte el resto de tu vida,
hasta que las propias palabras pierden su verdadero significado
aunque que le cambies el idioma.
Es triste pensar que los bares de putas
se llenan de hombres que han dicho te quiero esa misma mañana.
La fidelidad es como lanzar una piedra al mar
y esperar sentado a que flote.
El océano esta repleto
de barcos hundidos que pensaron que podían navegar felizmente
y chocaron con esa roca que todos lanzamos alguna vez
jurando en la existencia del para siempre.
Pero cuando se acaba el siempre,
comienza el nunca.
No somos más que el estribillo de una canción de verano
que recordamos entre la nostalgia
y el alivio de que ese ritmo
no vuelva a golpearnos la cabeza.
Y lo cierto que lo que más echo de menos,
es no echarte más de menos.
Cuando el corazón no latía por inercia
y había música dentro y fuera del pecho,
bailábamos sin tropezar con los pies
flotando en el aire,
nuestros cuerpos eran como de goma
y rebotaban por la casa
como pelotitas de colores que conocen
el lugar exacto donde chocar,
donde imantarse
y lamerse los arcoiris
la una a la otra,
hasta borrar la luz
en un off
que se parece a la vida
cuando la vida no te pertenece del todo
y es a medias.
Como el último cigarro de un paquete.
Hay humo,
es lo que queda del fuego,
palabras estiradas a conciencia
diminutivos absurdos taladrando mariposas,
que olvidan el arte de volar
y se posan en el cerebro a hacer un nido,
de rutina.
En el salón se oyen ladridos,
alguien con la boca llena de galletas,
posa sus labios en otros labios,
suavemente,
dejando al miedo bostezar en el sofá
poco antes de su sueño eterno.
el miedo a perderlo,
cuando ya no hay miedo,
tampoco queda amor.
Sobrevive el cariño claro,
ese animal de orejas enormes
que se revuelca por el suelo
y ladra cuando quiere una galleta.
Y es que estar enamorado es la única enfermedad
que se cura con el contacto físico.
La primera vez que dices te quiero,
te condenas sin saberlo a reiterarte el resto de tu vida,
hasta que las propias palabras pierden su verdadero significado
aunque que le cambies el idioma.
Es triste pensar que los bares de putas
se llenan de hombres que han dicho te quiero esa misma mañana.
La fidelidad es como lanzar una piedra al mar
y esperar sentado a que flote.
El océano esta repleto
de barcos hundidos que pensaron que podían navegar felizmente
y chocaron con esa roca que todos lanzamos alguna vez
jurando en la existencia del para siempre.
Pero cuando se acaba el siempre,
comienza el nunca.
No somos más que el estribillo de una canción de verano
que recordamos entre la nostalgia
y el alivio de que ese ritmo
no vuelva a golpearnos la cabeza.
Y lo cierto que lo que más echo de menos,
es no echarte más de menos.
Cuando el corazón no latía por inercia
y había música dentro y fuera del pecho,
bailábamos sin tropezar con los pies
flotando en el aire,
nuestros cuerpos eran como de goma
y rebotaban por la casa
como pelotitas de colores que conocen
el lugar exacto donde chocar,
donde imantarse
y lamerse los arcoiris
la una a la otra,
hasta borrar la luz
en un off
que se parece a la vida
cuando la vida no te pertenece del todo
y es a medias.
Como el último cigarro de un paquete.
Hay humo,
es lo que queda del fuego,
palabras estiradas a conciencia
diminutivos absurdos taladrando mariposas,
que olvidan el arte de volar
y se posan en el cerebro a hacer un nido,
de rutina.
En el salón se oyen ladridos,
alguien con la boca llena de galletas,
posa sus labios en otros labios,
suavemente,
dejando al miedo bostezar en el sofá
poco antes de su sueño eterno.
martes, 19 de julio de 2011
Si Nabokov te hubiera visto habría escrito una saga
La primera vez que te vi
jugaba con dos dedos en tu pelo
mientras dos hombres que te doblaban la edad
desvirgaban mentalmente tu inocencia.
Y lo sabías y en tu sonrisa
se veía porno de dibujos animados.
Y es que eres ese tipo de chica
que aparece en las noticias de la tarde
secuestrada, violada y lanzada
a un descampado cualquiera donde las moscas
se apuntan luego a la fiesta de la carne.
Pero a ella,
a ella no la toca ni el aire.
Ayer te vi de nuevo,
sin ti nunca ha sido verano en estas playas,
aunque el calor derritiera los abanicos
de las ancianas de la calle donde vivo.
El verano solo empieza si me miras.
Apenas te sigues levantando dos palmos del suelo
y mantienes esa mueca de niña traviesa
que mutila a las barbies y se ríe,
Aunque las matemáticas me aseguran
que hace tiempo que desvetirte en mi cerebro
ya no puede considerarse un delito.
Y es que no sabes la multitud de hijos nuestros
que han sido remolino antes de piel
dejándose engullir por el desagüe.
Ayer te vi, si,
deambular descalza por lo platónico
driblando como un futbolista brasileño
el morbo despertado en las sombrillas.
Haciendo pasarelas en la arena
donde el glamour lo inventaba un treinta y seis
que dejaban una mina a cada paso
para que estallaran los sueños de los hombres.
Pero a ti,
a ti no te tocaba ni el aire.
A veces pienso que eres hija del diablo
no se me ocurre mejor manera de tentar al mundo
que hacerte formar parte del paisaje.
Y camino estas calles oscuras
de quince chupar y treinta follar
buscando imitaciones de tu rostro,
o visito los anuncios por palabras
donde tu nombre se ubica
en cualquier mujer sin escrúpulos
que ignora que mientras tú existas
no dejará de ser simple y anónima.
Me agarro al folio con tus dedos
y escribes este poema con tus manos
mientras las mías vuelan para acariciarte el cabello
como aquella primera vez que te vi
en la que sin saberlo jugabas con tu reloj de pulsera
a que la vida siempre me debiera una hora.
Contigo.
jugaba con dos dedos en tu pelo
mientras dos hombres que te doblaban la edad
desvirgaban mentalmente tu inocencia.
Y lo sabías y en tu sonrisa
se veía porno de dibujos animados.
Y es que eres ese tipo de chica
que aparece en las noticias de la tarde
secuestrada, violada y lanzada
a un descampado cualquiera donde las moscas
se apuntan luego a la fiesta de la carne.
Pero a ella,
a ella no la toca ni el aire.
Ayer te vi de nuevo,
sin ti nunca ha sido verano en estas playas,
aunque el calor derritiera los abanicos
de las ancianas de la calle donde vivo.
El verano solo empieza si me miras.
Apenas te sigues levantando dos palmos del suelo
y mantienes esa mueca de niña traviesa
que mutila a las barbies y se ríe,
Aunque las matemáticas me aseguran
que hace tiempo que desvetirte en mi cerebro
ya no puede considerarse un delito.
Y es que no sabes la multitud de hijos nuestros
que han sido remolino antes de piel
dejándose engullir por el desagüe.
Ayer te vi, si,
deambular descalza por lo platónico
driblando como un futbolista brasileño
el morbo despertado en las sombrillas.
Haciendo pasarelas en la arena
donde el glamour lo inventaba un treinta y seis
que dejaban una mina a cada paso
para que estallaran los sueños de los hombres.
Pero a ti,
a ti no te tocaba ni el aire.
A veces pienso que eres hija del diablo
no se me ocurre mejor manera de tentar al mundo
que hacerte formar parte del paisaje.
Y camino estas calles oscuras
de quince chupar y treinta follar
buscando imitaciones de tu rostro,
o visito los anuncios por palabras
donde tu nombre se ubica
en cualquier mujer sin escrúpulos
que ignora que mientras tú existas
no dejará de ser simple y anónima.
Me agarro al folio con tus dedos
y escribes este poema con tus manos
mientras las mías vuelan para acariciarte el cabello
como aquella primera vez que te vi
en la que sin saberlo jugabas con tu reloj de pulsera
a que la vida siempre me debiera una hora.
Contigo.
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