Hagamos una tregua,
tú dejas de arrojar jarrones
y yo te como la boca.
Que siento que esta guerra lejos de la cama
ya no me pertenece,
que tus insultos extraviados
del sudor que se desprende
cuando hacemos de la piel una hoguera
se te salen por la comisura de los labios.
Hagamos un trato,
tú me dices que me quieres
y yo te bailo la canción que más te guste,
o me desnudo sin que mi clavícula
destroze la autoestima que me queda.
Hagamos un pacto,
de esos que te vas y luego vuelves
y perfumas toda la casa con tu olor a vainilla
yo me pondré a lamer el suelo que pisas
como si fuera un helado cada huella.
Hagamos también algún imposible,
un más dificil todavía,
el amor por ejemplo,
sin cicatrices, ni odio,
como si fuera poesía pero sin letras,
pongamos minas alrededor de la cama
y el primero que huya que salte por los aires.
Hagamos algo macabro con este silencio,
tú le maullas a la luna
y yo le ladro a tu sombra,
inventemos marea alta en el asfalto
y nademos el uno sobre el otro
hasta que el respirar valga una vida
y tu tengas mi aire en tus pulmones.
Hagamos que las palabras no sean cuchillos
y no te corte mi voz
ni la tuya me desangre.
Hagamos una tregua,
tú me invitas a tus ojos
y yo te enseño mi sonrisa,
esta vez sólo depende de nosotros.
Tú dirás.
lunes, 16 de marzo de 2009
lunes, 9 de marzo de 2009
Equilibrio
El amor sale por la puerta vestida de domingo.
"Que me quieras es como correrse dentro,
como tener el sol en la espalda a las seis de la mañana,
como cazar mariposas con la boca"
A veces soy marioneta de tus ojos,
el equilibrio reside en no mirar allá en tu escote
donde duermen los duendes perversos
que le hacen cosquillas a mi ego.
A veces regresas manchada de lunes.
-Nunca es tarde para empezar de nuevo-
O eso dices mientras cuelgas el abrigo
en la percha de los martes.
Nunca es tarde pero ignoras que yo,
soy cada vez más viejo
y que casi todos los días es mi cumpleaños
y ya no tengo ganas de soplar,
ni para levantarte la falda.
Hoy es miércoles creo
pero te echo de menos
como si fuera jueves o viernes,
los sábados es otra historia,
el paraíso está abierto
las mujeres se vuelven mas fáciles,
yo duermo la siesta
bebo vodka, compro besos
y colecciono nuevas cicatrices.
Deberías verme después de la guerra
u olerme, siempre huelo a muerte.
La muerte huele a perfume barato,
a ropa guardada y a perro de nadie.
La muerte huele a domingo
y a tus ausencias.
"Que me quieras es como secuestrar a la luna
y ponerla en tu boca,
como escribir sin resaca,
como pedirte disculpas
y como el equilibrio"
"Que me quieras es como correrse dentro,
como tener el sol en la espalda a las seis de la mañana,
como cazar mariposas con la boca"
A veces soy marioneta de tus ojos,
el equilibrio reside en no mirar allá en tu escote
donde duermen los duendes perversos
que le hacen cosquillas a mi ego.
A veces regresas manchada de lunes.
-Nunca es tarde para empezar de nuevo-
O eso dices mientras cuelgas el abrigo
en la percha de los martes.
Nunca es tarde pero ignoras que yo,
soy cada vez más viejo
y que casi todos los días es mi cumpleaños
y ya no tengo ganas de soplar,
ni para levantarte la falda.
Hoy es miércoles creo
pero te echo de menos
como si fuera jueves o viernes,
los sábados es otra historia,
el paraíso está abierto
las mujeres se vuelven mas fáciles,
yo duermo la siesta
bebo vodka, compro besos
y colecciono nuevas cicatrices.
Deberías verme después de la guerra
u olerme, siempre huelo a muerte.
La muerte huele a perfume barato,
a ropa guardada y a perro de nadie.
La muerte huele a domingo
y a tus ausencias.
"Que me quieras es como secuestrar a la luna
y ponerla en tu boca,
como escribir sin resaca,
como pedirte disculpas
y como el equilibrio"
lunes, 2 de marzo de 2009
Marzo
Marzo se fue por la puerta de atrás
y tu con él,
con la lengua burlona
cogísteis el atajo fácil
el de ignorarme.
Tu preñada de nadie
deshabitaste la luna de tu vientre
y ya tiene tres años
y es hermosamente bella,
tiene tus rasgos y no los míos
y es de lo único que me alegro
de no ser padre.
y tu con él,
con la lengua burlona
cogísteis el atajo fácil
el de ignorarme.
Tu preñada de nadie
deshabitaste la luna de tu vientre
y ya tiene tres años
y es hermosamente bella,
tiene tus rasgos y no los míos
y es de lo único que me alegro
de no ser padre.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Fue desde entonces que soy ateo
Aquellos eran otros tiempos,
yo ni siquiera respondía por mi nombre,
tan solo recuerdo que me apellidaba tristeza
y que don Anselmo siempre que pasaba lista
acababa colocando una cruz
en el recuadro que me correspondía.
Solamente era capaz de reconocerme
en las cuerdas vocales de "N".
Cuando "N" ponía su melódico acento para llamarme
bailaban entre sus dientes las letras de mi nombre
e inmediátamente después todo mi cuerpo se estremecía,
como si en el cielo de su boca
habitara el mismo invierno.
"N" era lo más bonito que había visto nunca,
cuando te quedabas un rato mirándola
siempre se te ponía cara de eclipse.
( Detrás de cada hombre embobado
siempre hay una luna que brilla)
Indudáblemente "N" era mi luna.
"N" tenía el pelo largo y rubio
y a veces debía dormir mal porque traía ojeras
y al rostro blanquecino como de nieve
lo decoraban constántemente dos colorados en los pómulos
y aquel suspirar profundo envenenando el ambiente
con un dulce aliento a caramelo de fresa.
En ocasiones nos fumabamos un cigarro entre clase y clase,
primero fumaba ella y luego yo,
aquello fue lo más cerca que estuve de besarla.
Otras veces cogía mi mano y se la colocaba sobre el pecho,
pum, pum, pum, pum,
parecía como si dentro tuviera duendes tocando los timbales.
- Esto es amor- Decía.
Pero nunca la crei.
Porque "N" me gustaba más que nada en el mundo,
más incluso que las bolsas de golosinas
que me regalaba mi abuela los domingos por la tarde,
más que el monte de venus de mi prima Carlota
en aquellas noches de verano que dormía sin bragas,
incluso más, mucho más, que la vista que daba al mar
desde aquel mirador que invitaba al suicidio.
Y sin embargo en mi corazón los duendes
no tocaban a ese ritmo.
Al año siguiente "N" no vino a clase,
no había nada tan desolador
como la silla huérfana de su peso,
como el aula sin el olor a melocotón de sus axilas
sin sus braguitas negras asomando
por sus vaqueros gastados.
Don anselmo despejaba incognitas en la pizarra
pero fue un amigo el que me lo contó.
- ¿Sabes quién se ha muerto? Preguntó.
Serenamente como si la muerte
a aquella edad fuera algo previsible.
No hay una pregunta peor que esa,
ni siquiera esa de:
-¿ Me quieres tanto como yo a ti?
Ni la de :
- ¿ Seguro que no le estabas mirando las tetas?
Aquella fue la peor pregunta de mi vida.
- Se ha muerto "N"- Prosiguió.
Todo en aquel instante se hizo silencio
sólo se escuchaba el sonido de mi corazón,
pum, pum, pum, pum,
como si hubieran duendes tocando los timbales.
Ojalá "N" hubiera estado allí para escucharlo
aquello si que era amor.
yo ni siquiera respondía por mi nombre,
tan solo recuerdo que me apellidaba tristeza
y que don Anselmo siempre que pasaba lista
acababa colocando una cruz
en el recuadro que me correspondía.
Solamente era capaz de reconocerme
en las cuerdas vocales de "N".
Cuando "N" ponía su melódico acento para llamarme
bailaban entre sus dientes las letras de mi nombre
e inmediátamente después todo mi cuerpo se estremecía,
como si en el cielo de su boca
habitara el mismo invierno.
"N" era lo más bonito que había visto nunca,
cuando te quedabas un rato mirándola
siempre se te ponía cara de eclipse.
( Detrás de cada hombre embobado
siempre hay una luna que brilla)
Indudáblemente "N" era mi luna.
"N" tenía el pelo largo y rubio
y a veces debía dormir mal porque traía ojeras
y al rostro blanquecino como de nieve
lo decoraban constántemente dos colorados en los pómulos
y aquel suspirar profundo envenenando el ambiente
con un dulce aliento a caramelo de fresa.
En ocasiones nos fumabamos un cigarro entre clase y clase,
primero fumaba ella y luego yo,
aquello fue lo más cerca que estuve de besarla.
Otras veces cogía mi mano y se la colocaba sobre el pecho,
pum, pum, pum, pum,
parecía como si dentro tuviera duendes tocando los timbales.
- Esto es amor- Decía.
Pero nunca la crei.
Porque "N" me gustaba más que nada en el mundo,
más incluso que las bolsas de golosinas
que me regalaba mi abuela los domingos por la tarde,
más que el monte de venus de mi prima Carlota
en aquellas noches de verano que dormía sin bragas,
incluso más, mucho más, que la vista que daba al mar
desde aquel mirador que invitaba al suicidio.
Y sin embargo en mi corazón los duendes
no tocaban a ese ritmo.
Al año siguiente "N" no vino a clase,
no había nada tan desolador
como la silla huérfana de su peso,
como el aula sin el olor a melocotón de sus axilas
sin sus braguitas negras asomando
por sus vaqueros gastados.
Don anselmo despejaba incognitas en la pizarra
pero fue un amigo el que me lo contó.
- ¿Sabes quién se ha muerto? Preguntó.
Serenamente como si la muerte
a aquella edad fuera algo previsible.
No hay una pregunta peor que esa,
ni siquiera esa de:
-¿ Me quieres tanto como yo a ti?
Ni la de :
- ¿ Seguro que no le estabas mirando las tetas?
Aquella fue la peor pregunta de mi vida.
- Se ha muerto "N"- Prosiguió.
Todo en aquel instante se hizo silencio
sólo se escuchaba el sonido de mi corazón,
pum, pum, pum, pum,
como si hubieran duendes tocando los timbales.
Ojalá "N" hubiera estado allí para escucharlo
aquello si que era amor.
lunes, 16 de febrero de 2009
Consejos
Me dijeron que el alcohol curaba las heridas,
hasta las corporales
y bebí, bebí.
Mañana empiezo en un centro de rehabilitación
y no tengo ninguna cicatriz.
Me mencionaron que el tiempo lo cura todo
y dejé que las agujas hicieran círculos constantemente,
he perdido no sé cuántos años
y sigo necesitando un hospital.
Me afirmaron que el amor lo sanaba todo
y yo, ya experto en los consejos
los mandé a todos a la mierda.
hasta las corporales
y bebí, bebí.
Mañana empiezo en un centro de rehabilitación
y no tengo ninguna cicatriz.
Me mencionaron que el tiempo lo cura todo
y dejé que las agujas hicieran círculos constantemente,
he perdido no sé cuántos años
y sigo necesitando un hospital.
Me afirmaron que el amor lo sanaba todo
y yo, ya experto en los consejos
los mandé a todos a la mierda.
lunes, 9 de febrero de 2009
Secretos
Yo le dije que a veces me vuelvo loco,
que tengo un pasado escondido debajo de la cama.
Le confesé que me gusta el sexo duro
sin llegar a la sangre pero si la hubiera
también podría absorberla.
Le mencioné que me ponen cachondo los tacones,
que soy fetichista y masoca,
que prefiero las bragas a los tangas,
que saco del dolor placeres distintos
y que alguna vez probé la lluvia dorada y no vomité.
Yo le dije que nunca me desnudaba completamente
que a veces cuando estaba enfermo rompía los espejos
y que jamás estuve sano del todo.
Le hablé de que era incapaz de pisar una hormiga
o de matar a una mosca
pero que podía asesinar a un hombre
con las palmas de mis manos
e irme a dormir como si nada hubiese ocurrido.
Yo le hablé de las mujeres de mi vida,
le enseñé mis cicatrices,el odio,el amor,
le aseguré que a veces
también sabía sonreir,
que esta oscuridad podía ser intermitente,
que había luz en algún lugar de mi corazón
que sólo tenía que besarme.
Yo le dije todo, todo menos que a veces mientras ella dormía
me desvelaba para escribir poemas,
nunca le conté que era poeta y sé que eso
jamás podrá perdonármelo.
que tengo un pasado escondido debajo de la cama.
Le confesé que me gusta el sexo duro
sin llegar a la sangre pero si la hubiera
también podría absorberla.
Le mencioné que me ponen cachondo los tacones,
que soy fetichista y masoca,
que prefiero las bragas a los tangas,
que saco del dolor placeres distintos
y que alguna vez probé la lluvia dorada y no vomité.
Yo le dije que nunca me desnudaba completamente
que a veces cuando estaba enfermo rompía los espejos
y que jamás estuve sano del todo.
Le hablé de que era incapaz de pisar una hormiga
o de matar a una mosca
pero que podía asesinar a un hombre
con las palmas de mis manos
e irme a dormir como si nada hubiese ocurrido.
Yo le hablé de las mujeres de mi vida,
le enseñé mis cicatrices,el odio,el amor,
le aseguré que a veces
también sabía sonreir,
que esta oscuridad podía ser intermitente,
que había luz en algún lugar de mi corazón
que sólo tenía que besarme.
Yo le dije todo, todo menos que a veces mientras ella dormía
me desvelaba para escribir poemas,
nunca le conté que era poeta y sé que eso
jamás podrá perdonármelo.
lunes, 2 de febrero de 2009
Orilla abierta (felicidades)
Me gustaría besar tu castigada naricita
y limar tu perfil de chica tímida
y follarme todos los dos de febrero
para que no te pesen los años.
Me encantaría acudir a las citas
y devorar tus cajas de bombones
y que la cola del cine
no te parezca una guerra.
Quisiera ser experto en el click de tu sostén
y violar cada uno de tus complejos
y hacerte cosquillas en el alma
con los versos que aún no te escribí.
Y bailar el "semillas en la tierra"
sin tropezar con tus pies,
sin que tu cintura me resulte un abismo,
ni tu boca el diablo.
Adoraría ansiado amor
no derramar más semen anónimo
ensunciándome el ombligo
se que tu le darías otro uso.
Más placentero.
Ya, no digas nada
me basta con tu orilla abierta
y tus piernas cerradas,
esperando que no llueva en nuestros ojos
y yo cumpla solo una
de mis promesas de hombre.
y limar tu perfil de chica tímida
y follarme todos los dos de febrero
para que no te pesen los años.
Me encantaría acudir a las citas
y devorar tus cajas de bombones
y que la cola del cine
no te parezca una guerra.
Quisiera ser experto en el click de tu sostén
y violar cada uno de tus complejos
y hacerte cosquillas en el alma
con los versos que aún no te escribí.
Y bailar el "semillas en la tierra"
sin tropezar con tus pies,
sin que tu cintura me resulte un abismo,
ni tu boca el diablo.
Adoraría ansiado amor
no derramar más semen anónimo
ensunciándome el ombligo
se que tu le darías otro uso.
Más placentero.
Ya, no digas nada
me basta con tu orilla abierta
y tus piernas cerradas,
esperando que no llueva en nuestros ojos
y yo cumpla solo una
de mis promesas de hombre.
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