miércoles, 6 de mayo de 2026

E

 Ahora que no te observó, se que tú me estás mirando. No me preguntes por qué, lo sé. Para asegurarme bastaría con levantar la cabeza y buscarte. Pero entonces tú, mirarías para otro lado. Y si hay algo que no quiero, es que tú mires para otro lado.

martes, 5 de mayo de 2026

D

 

 

Si alguien te decepciona, es porque esperabas algo mejor de él. Así que dime, ¿Es culpa de su incapacidad o de tus expectativas?

miércoles, 29 de abril de 2026

C

 Querer es cuidar. Ese es el verdadero sinónimo. Cuando tú quieres a una persona la cuidas y cuidar es evitar hacerle daño. Y eso, es todo lo que tienes que saber sobre el amor.


martes, 28 de abril de 2026

lunes, 27 de abril de 2026

A

 Te llamé error,

porque no tuve cojones

de decir tú nombre.

Pero ojalá cariño ojalá,

volviera a equivocarme.


martes, 8 de abril de 2025

DESORDEN EMOCIONAL

Día 47


He decorado el salón por orden afectivo.
He arrancado las cortinas,
y en tu lado del sofá
he puesto un demonio de peluche.

En el cuarto del hijo que ya no tendremos
he clavado las notas que nunca sacará:
sobresaliente en todas las asignaturas,
menos en cariño,
que ha suspendido por tu culpa.

Las cartas a tu nombre,
catálogos de ropa que te pondrás
para que otro te la quite,
bostezan en el mueble de la entrada.

Me he quedado un rato observando
a la chica de la falda azul;
en la siguiente página
tiene el pelo recogido
y una camisa a la que le sobran dos botones.
Sus muslos son una película de suspense,
sus labios, la canción favorita
de un adicto a la asfixia.
Te juro que no he pensado en ti
hasta que me he corrido.
Y ahí, he dicho tu nombre.

Supongo que mis orgasmos
también te echan de menos.

He cogido un folio y he escrito:
“Cuando una mujer se va,
no te está cambiando el presente,
te está robando el futuro.”
Luego he hecho un avión de papel
y lo he lanzado por la terraza.
Apenas ha volado medio segundo.

La nostalgia no solo te arrastra
hacia el suelo;
también te arranca las alas.

En la tele, una mujer con pinta
de haber jodido un matrimonio
habla de lo difícil que lo va a tener Tauro
para encontrar el amor.
Luego ha sonreído como si me estuviera viendo.
He dejado el canal, por si acaso a tu signo
también se le complican las estrellas,
pero supongo que sigues brillando demasiado
como para depender de otras luces.

Estoy bebiendo para tener una excusa
a la hora de olvidarte,
fumando para morirme sin ti,
escribiendo a todas las mujeres
que se llaman como tú
para que tu nombre duela menos.

Borrando tus canciones de mi playlist
para que ningún cantautor
invada la derrota.
Cambiando tus zapatos de sitio,
para que intuyas que quizás
te equivocaste de camino.

No estoy seguro de querer que vuelvas.
Creo que me dolerían más
tus respuestas que tu ausencia.
La certeza que la duda.

Creo que no aceptaría un perdón,
que huiría de la ternura,
que rogaría un empate.

Quitarme esta cara, no de haberte perdido,
sino de hacerlo a mí mismo,
y que solo seas tú la que sepa
dónde coño me encuentro.

Y decirte adiós.
Adiós a la cara,
porque ya solo puedo ganar
si te pierdo para siempre.

lunes, 3 de marzo de 2025

LA RESACA DEL INCRÉDULO



35


Julia tiene los ojos tan azules

que observarla es lo más cerca

que puedes estar del mar

sin pisar una orilla.


La primera vez que me senté en su barra,

después de pedir la tercera copa,

sin aún conocerme, soltó:


“Mañana, además de su ausencia,

también te dolerá la cabeza”.


Luego se colocó bien las tetas,

como si pudiera llegar a la tregua

a través de su escote.


“Aquí todos vienen a olvidar:

algunos, su trabajo;

otros, el matrimonio;

la mayoría, una ausencia.

De todos ellos, juraría

que eres el único

que merece el recuerdo”.


Aquello lo soltó

como si fuera caricia,

y dolió, sin embargo,

como un duro puñetazo.


Le hablé de mí,

de la diferencia entre estar solo

y estar sin ti.

De lo enorme

que se ha hecho la casa de repente.

De que, ante la ausencia de tus ojos,

lo cruel de los espejos.

De que estoy usando la misma ropa

porque le tengo miedo a los fantasmas

que se cuelgan de las perchas.


Le hablé de que ya no me duele la cabeza,

porque me duele más ella.

Que, si me cruje la espalda,

es más fuerte el silencio.

Que hay cantautores que parece

que también la perdieron.


Le cuento que, a veces,

tengo la sensación

de estar jugando al escondite

y que todos se han olvidado de buscarme.

Que cada vez que alguien dice su nombre,

aunque ni siquiera se refiera a ella,

aparece a mi lado un precipicio.

Le juro que es peor

mantenerse en equilibrio.


Le hablo de mí, solo de mí.

Si le hablara de ti,

tampoco me creería.