viernes, 10 de abril de 2009

Puta

Debe ser primavera por más que el invierno
disfrace el cielo de luto
como si se hubiera muerto un ángel.
Debe ser primavera mes de las flores,
tú estás:
(a ver como decirlo sin ofenderte)
más puta,
si eso es, más puta.
La palabra puta me gusta
encierra tanto amor como la palabra vida,
-Puta te quiero-
No me digas que no suena hermoso.
Yo jamás he pagado por follar,
no porque mi físico sea atractivo y no haga falta,
ni siquiera por el dolor de las mentiras,
-Veinte minutos cariño y procura correrte-
Ni siquiera por las prisas,
en veinte minutos yo
me corro dos veces,
tres si se llama Laura,
cuatro si me insulta,
cinco si me pega
o me muerde
o me araña.

Pero yo no voy con putas por más que sea primavera
el mes de las flores,
por más que las putas huelan a perfume francés,
y dominen ese idioma como si no tuvieran dientes,
a pesar de que la palabra puta sea mi favorita
porque encierra tanto amor como la palabra vida.
-Puta te quiero-
Yo no voy con putas porque ahora estoy contigo
mi puta de nadie.

Yo sería puta si no fuera hombre,
ni siquiera sé si soy hombre
o soy puta
por que yo me vendería por amor como tú,
hoy estaría de oferta
valdría cien besos
cincuenta con lengua,
y un mordisco en la espalda
y un paseo por la playa,
un helado de fresa y un café con tu azúcar.

Porque tu eres la flor de los prostíbulos,
la princesa de los callejones oscuros,
la mujer más bonita del mundo.

Creo que debo salir de este poema
o me voy a morir de romanticismo.



*Del poemario "El muñeco del paso de peatones me mira raro"

martes, 7 de abril de 2009

Sesenta kilos de tristeza (febrero 2008)

Tengo un cigarrillo entre los labios
para que cuando la soledad me mate
tenga alguna coartada.

Lo bueno de estar solo con mi otro yo,
es que sólo se rompe el silencio
cuando hay algo interesante que decir
pero nadie me escucha.
A veces ni yo lo hago,
por si me duele.

Suena Ismael por la radio
canta una canción sobre una Ana,
yo no conozco a ninguna con ese nombre
sólo tu nombre memorizo Laura,
quizás debería buscar alguna
a través de su voz parece decente.

A ti su voz te parecía triste, como yo.

Imagino que has dejado de fumar,
que no estás sola,
ni tienes nada que decir
y asesinas silencios con crueldad
y aún así alguien te escucha.

Seguirás con tu síndrome de Peter Pan
anclada en los veinte
y las matemáticas perdonándote el descaro
de negarte a crecer,
como si contigo no fueran exactas.
Y tus pechos mantendrán la firmeza
desafiando la ley de la gravedad
a Newton y a su santa madre.

Hoy desperté Laura y no me acordaba de ti
pero Ismael te trajo con otro nombre
a veces temo que llegue una mañana
y desaparezca mi infelicidad
la realidad es que estar triste
es lo más parecido a tenerte.

Salgo en busca de penas
con otro cigarrilo en la boca
a esto se le llama
el suicidio de la tortuga,
me encamino lentamente a la tienda de tristezas,
necesito estar contigo de algún modo
y éste es el más fiable
la dependienta me mira
como si fuera un fantasma
y huyo de los cristales por si lo soy
y no me conozco.

- Ponme sesenta kilos de tristeza-
le digo mirándola a la boca.
-Un segundo de eso se encarga Laura-
-Laura joder debe de haber una epidemia- (Pienso)
y detrás de la cortina sales tú
con tus veinte años recién cumplidos
y una sonrisa cercana,
cercana a mis fracasos,
sesenta kilos de tristeza
¡qué hija de puta!.


- Del poemario "Todas las mujeres se llaman Laura menos mi madre"

lunes, 6 de abril de 2009

Balas de cristal

-Lo mejor que he leido estos últimos días se llama "Lisboa" y es un poema de Sara Castelar Lorca....y encima no te cobra el viaje, un lujo.


http://versoatierra.blogspot.com/
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Decía Batania en uno de sus apuntes llamados "Meteoros" que en un poema colocó la palabra vaca y luego todo el poema le olía a vaca, que hay que tener mucho cuidado con las palabras que se usa, y lleva razón.

Yo en el último poema he vuelto a la palabra coño y es una estrofa que quizás desentona en el poema pero dicho poema nació de ahí, lo cierto es que luego todo el poema me ha olido a coño, la habitación me ha olido a coño, la ropa me ha olido a coño.

Desde luego esto es casi mejor que masturbarse.

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Hace unos días tuve una conversación con Billy Macgregor y fue decepcionante, definitivamente es un hombre.........yo aún tenía esperanzas.

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Ah me reitero, Billy es el mejor poeta que he leido en mi vida y no solo hablo de internet.

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La voz de bletisa hace cosquillas, si además recita algo tuyo...... es lo mas parecido a un orgasmo que he tenido sin follar.......gracias.

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La generosidad de Mayte Sanchez Sempere no tiene límites, ahora hará una antología poética con poemas del foro "libertad8",un trabajo minucioso el que tiene. Encerrar la palabra en un libro en cierto modo garantiza la eternidad, gracias por escogerme, por eternizarme.

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Sigo pensando que no soy poeta, que solo dialogo bajito con el papel, y a veces, solo a veces sale un poema.

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Me preguntaron no hace mucho

¿ Por que escribes? ¿Por satisfacción personal? ¿desahogo? ¿necesidad? ¿aburrimiento?

La realidad que la única razón por la que escribo es la mujer, la mujer siempre es el motivo y a veces también la excusa.

jueves, 2 de abril de 2009

Si ella sólo fuera una canción, yo aprendería a bailar

El amor de mis muertes tenía las tetas enormes
y yo la boca demasiado pequeña
y las manos….
Mis “ex” siempre hablaban de mis manos de pianista
pero ni por esas
yo y la música nunca nos llevamos bien,
ni siquiera era capaz de silbar decentemente el himno de la alegría.
Aunque eso si,
una vez estuve durante más de media hora
tocándole el coño a una pelirroja
que tocaba la flauta en una de esas bandas que van por la calle
cuando sacan a los cristos metafóricos.
Pero supongo que eso musicalmente no cuenta.
O si. Vete a saber.

A lo que iba tenía los pechos enormes
y claro yo quería tener dos bocas o cuatro manos,
o untarlas de helado de vainilla y estar lamiendo
hasta que anocheciera en una de esas ciudades rusas
que casi siempre es de día.
O dormir sobre ellas,
o debajo,
o haber nacido de su mismo vientre
no se me ocurre nada más perverso,
una vez se lo dije:
“Si tienes un hijo será el hombre más heterosexual de este planeta”
Pero creo que no me entendió, no me hizo caso
y al rato estaba entonando una canción
de Calamaro o era de Sabina, no se,
jamás tuve buenos tímpanos para los sonidos,
aunque cuando ella me llamaba era distinto,
nunca lo hacía por mi nombre.
“Cariño”, “gordito” “amor” “estúpido”
o simplemente
“Venaquiahoramismo” Así todo muy junto
pero lo mejor era cuando me decía cabrón
porque después del cabrón,
siempre, siempre, siempre,
venía un orgasmo.
Y aquello si que tenía ritmo
no lo que suena ahora en la radio.


Y sus tetas…..
y su espalda desnuda parecía un arpa de esas
que tocaban los griegos en no se que siglo,
los vellos diminutos de sus brazos
danzaban en una coreografía perfecta
cuando soplaba el levante,
en su vientre había cuerdas invisibles
Kurt Cobain no se hubiera suicidado nunca
y sus ojos …joder
había más melodía en sus parpadeos
que en toda la orquesta sinfónica de Viena.
Si hasta cuando caminaba con aquellas botitas de tacón
Sinatra debía empezar a cantar en su tumba.
Estoy seguro.

Lo dicho tenía las tetas enormes
y sinceramente creo
que alguien debería escribirle una canción.

lunes, 30 de marzo de 2009

Helen

A helen por tanto semen derramado


Si la poesía fuera un arma,
tú estarías desnuda y yo en la cárcel.
Porque no hay nada más culpable que mi verbo
cuando se conjuga en ti.

Los dos sabíamos que la poesía empezaba al primer portazo
pero ni idea de que la soledad oliera
a timotei anticaspa en la almohada.

Por eso cuando te fuiste,
tuve que meterte en papel cuadriculado,
te sentaban bien las líneas azules
y esta caligrafía con parkinson de pensarte,
los puntos de las ies te bailaban en la boca,
las eses pluralizaban tus virtudes,
las uve dobles se murieron por falta de uso
y las h nunca más fueron mudas.
Aún se oye el eco de tu nombre.

Claro que yo dije:
“El amor es aquello que le sobra al sexo”
y ninguna mujer soporta eso, bueno si Marlene
pero Marlene ya solo es una postal
con vistas al mediterráneo
con un te echo de menos escrito al dorso
a lápiz para que no me lo crea.

Te fuiste y sin embargo
no hace más de cien palabras que acabamos de follar,
fue en la estrofa cuarta
me mordías el pezón derecho
mientras tu pelvis hacía círculos
imposibles en el aire,
horizontales asesinas en mi pecho,
verticales incoherentes en mis labios.

Me gusta tanto cuando te vuelves geometría,
de hecho siempre fuiste
mi triangulo equilátero favorito
y sabes que nunca nadie te dirá algo tan hermoso.

Los dos intuíamos que serías poema
cuando no te encontrara en el café de la mañana
pero ni idea de que la soledad
empezara con tu ausencia.

Por eso este poema se llama Helen,
porque duermo solo
aunque no haga mas de doscientas palabras
que acabamos de follar.

El espejo

Odio lo que queda de mí,
lo que no te llevaste.
No diré que soy peligroso
pero a veces me da por disparar
y te prometo que nunca fallo.

Deberías alejarte del punto de mira,
hoy tengo un día rojo,
de esos en los que la vida
cuelga de un hilo
y el minutero está anclado
en la hora equivocada.

Odio que estes ahí
en el espejo mirándome,
reprochándome lo previsible que soy.

Odio que esperes la bala
para cortarme los pies
con el cristal del complejo,
reflejando esa sonrisa infantil
que dejo de ser mía.

Debería dispararte a los ojos
y borrarte la cara,
otra vez,
nunca me gustastes
y ahora
ni siquiera te conozco.

martes, 17 de marzo de 2009

La mujer a la que se le morían las tortugas

Yo quería ser un hombre
y una casa con vistas al mar
y que Laura paseara por la orilla
con su bikini minúsculo
y esa sonrisa de “espérame un segundo que ahora vuelvo”
y que no se enfriara el café aquella tarde
que las agujas del reloj corrieron tanto
en aquel bar de la calle no me acuerdo,
mientras esperaba que sus tacones destrozaran los acordes
de la canción del verano.

Yo quería que el olvido no tuviera sabor
a caramelo de menta
ni oliera a perfume francés
ni tuviera su nombre.

Quería que mi abuela no hubiera roncado tan fuerte
antes de morirse
o que no se hubiera muerto mismamente.
Quería a mi padre eternamente en el sofá
sin bomba de oxígeno,
gastándole las pilas al mando de la tele,
que a mi madre le hubieran funcionado
las cremas faciales
y a dios afeitándose la barba
en mi cuarto de baño
para creer en los milagros.

Quería que amarla no fuera un acto tan suicida
como jugar al poker con una banda de suecos
y que Sonia no estuviera tan triste
porque se le morían todas las tortugas
que no hubiera tenido que optar
por comprarse una de peluche
de esas de tres colores
que ocupaba mi lado de la cama.

Yo quería ser un hombre
y que Sonia sonriera,
porque Sonia era tan maravillosa
que a veces parecía de mentira.

Yo quería que mis besos
no esperaran turno en la cola del paro
y que una pelirroja a la que le olieran las axilas a helado de coco
me llamara con diminutivos cariñosos
y quería besar en la boca a todas las putas del país
y que una mujer con acento argentino
me recitara al oído los versos
con todas las palabras que no se atrevió a escribir Charles Bukowski.

Yo solo quería ser un hombre
pero uno se hace hombre en los labios de una mujer
cuando ella dice “te quiero”
luego ella se va y tú
no sabes en que te has convertido,
ni siquiera tienes la opción de elegir
porque si así fuera yo hubiera querido ser tortuga
por si a Sonia le daba por adoptarme
y poder morirme entre sus brazos.