lunes, 1 de abril de 2024

ANKARA


Ella dormía desnuda.

Decía que era un modo de espantar las pesadillas.

¿Crees que algún monstruo se atrevería a asustarme

si me ve así ? –Decía levantando las sábanas

y dejando que el paisaje me devorara los ojos.

No era necesaria mi respuesta,

cuando habla la mirada, sobra la lengua.

Como si el monstruo fuera yo,

por casa tampoco usaba mucha ropa,

un simple movimiento cotidiano

se convertía en un festival porno,

un roce por el pasillo una aventura,

un tender la ropa un espectáculo.

Al miedo- Decía-

"No es necesario hacerle frente,

si lo haces, él intenta hacerse más grande

pero si lo aceptas, si te acostumbras a él,

se aburre y se va"

Y aquí estoy acariciando al miedo,

mientras tu fantasma desnudo

se pasea por casa

y en todos los rincones

aguarda el monstruo enorme de tu ausencia

esperando a que me duerma,

para asustarme.

lunes, 25 de marzo de 2024

VICTORIA

  

Prefiero de rodillas, o yo tumbado y tú en mi cara. Prefiero que falte aire y que el que sobre huela a ti. Que si sales de la habitación tu perfume me diga lo contrario. Prefiero sin música, con la luz encendida, ni cenas, ni velas, ni postales que nunca superarán la belleza de tu espalda desnuda. Las cosquillas con las uñas y los besos con los dientes. Prefiero que duelas, que te agites como una flor bajo una tormenta, que no sepas conjugar verbos en singular, que me aten tanto tus palabras como tus brazos. Prefiero llamarlo follar, que no te quites los tacones, ni el orgullo y aún así "puta" te llegue a parecer la palabra más bonita de la noche. Prefiero tu saliva a otra copa, tus tetas a otro plato, tus manos a otros sueños. Prefiero que me hables de locura, que mi lengua nunca signifique rutina. Los versos a traición, los "siempre" con los ojos, los "casi" abolidos. Prefiero a cuatro patas y que ladres o te pongas encima y me bailes. Los tangas sin armario, las bragas en el suelo. Los sueños en gotitas de sudor, que podamos cumplirlos al lamerlos. Prefiero tan al fondo que al salirme, te sientas una extraña en el vacío. Que tengas que decir mi nombre para conocerte, que tenga que responder el tuyo para que sonrías.

Prefiero en la cama y en el suelo. Prefiero en la cocina y en el baño. Prefiero en la encimera, en una silla. Prefiero en cualquier sitio que me digas, no hay más dirección que tus caderas. No quedan más caminos que tus piernas. No busco más placer que el de tu orgasmo. Prefiero aquí y ahora y luego, luego. También prefiero siempre y por si acaso. Y por si acaso siempre.

Te prefiero.

lunes, 18 de marzo de 2024

JARTUM



Me siento en el banco desde donde se ve el mar.

Lo especial, sin embargo, 

no es el inmenso charco de agua azul,

azul como el amor de la infancia. 

Lo hermoso no es la bandada de gaviotas, 

ni los veleros moverse con el aire, 

que parece que van a besarse

y se apartan justo antes del roce. 

Tampoco el cielo, que parece asomarse a un espejo 

donde jamás sale horrible. 

No como yo, que aún no he encontrado un reflejo

que decore mi autoestima. 

Supongo que es complicado de entender, 

pero lo que importa, 

lo que hace este lugar maravilloso es el banco.

Aquí, cuando el silencio no lo interrumpe una moto

o los niños del parque dejan de caerse

o descansan los columpios aliviados del peso

y las madres dejan de colocarle

medallas invisibles a sus hijos. 

Aquí, todavía se escucha tu voz.

Todavía estás húmeda del último baño 

y tu sonrisa hace el amago de atravesar 

la nostalgia y romperme la boca. 

Aquí estuvo tu culo, redondo como luna llena,

sentado y demostrando que lo hermoso, 

no estaba en frente, si no a mi lado.

Ahora, a mi lado no hay nadie.

Aunque, a menudo,

una sombra corretea por mi piel 

y por momentos,

te hago las mismas promesas

que ni siquiera la inercia

me ha invitado a cumplir. 

No he dejado de fumar para que me eches la bronca.

Y aunque las canciones de las que me hablas

han pasado de moda,

las tarareo con esa crueldad

de quien odia la música

si no eres tú la que la bailas. 

Hablamos de cuando las cartas 

eran como aviones de papel

que nos movían del sitio. 

No hay un lugar del mapa 

en el que no haya sido feliz contigo. 

Incluso cuando ellos comenzaron a estrellarse,

yo junté todo lo que quedaba de ti 

y me hice un recuerdo. 

Crearse un recuerdo es lo que hacen

aquellos que no tienen cojones

de crearse una vida. 

Que dejaron de dar vueltas a la ruleta, 

aún sabiendo que la suerte estaba de su lado.

Bastaba con decir tu nombre en voz alta

para que la pelota dejara de girar. 

No, no lo hice.

De hecho la ruleta sigue en movimiento, 

pero la pelota está en el pasado 

y no hay modo de volver a ella. 

A veces he dicho tu nombre por si acaso, 

pero lo máximo que ha sucedido 

es el placer momentáneo de tenerte, 

un breve instante, en la punta de la lengua. 

Te hablo de mí, de la huelga de musas, 

de que bebo más de lo que quiero, 

de que quiero menos de los que debo, 

de que en los sueños siempre apareces como un reproche.

De que el olvido tiene el mismo color 

que los gatos que ya no acaricias, 

para que no se acostumbren al amor 

aquellos que han elegido estar solos. 

Te hablo de mamá. 

De que cada vez que escucha mis llaves en la puerta

tiene ese lapsus de desear que, 

después de que se abra

hubiera otra persona. 

La muerte no solamente arranca una flor,

también marchita el jardín.

En su casa la primavera es como un Unicornio.

No existe.

Te hablo de que tengo la cruel impresión

de estar envejeciendo más rápido 

de lo que dictan mis años. 

De que me sigue doliendo la cabeza, 

la espalda, el alma

y tú.

Te hablo de que ya no lloro en la ducha. 

De que dejo series a medias, 

libros a medias. 

De que es mucho más complicado llegar a un final, 

cuando lo que realmente se necesita es un principio.

Te hablo porque no me escuchas, 

porque de tener esa posibilidad, 

hablarías tú, 

preguntarías tú

y esta vez es muy posible

que te dijera que sí. 

lunes, 11 de marzo de 2024

BELGRADO

 


La guerra ha terminado.

A simple vista no hubo heridos,

otro tema sería que me mirarás por dentro.

Tengo el corazón en la garganta y en el pecho

una trinchera en la que aún se esconde tu nombre.

No ha habido bandera blanca, no ha hecho falta.

Pero es cierto que me he rendido.

Se puede luchar por amor y se puede atacar por odio.

Pero no hay modo de defenderse de la indiferencia.

He tatuado una letra para que la borré la lluvia

nunca he sabido perder sin humedades.

En mi cabeza todo pasaba de un modo diferente,

no había rehenes, ni tregua,

ni ganador, ni vencido.

De hecho no había ni guerra.

¿ Cómo se puede echar de menos

lo que nunca se ha tenido?

Me pregunto mientras guardo la esperanza,

con la ropa sucia.

No hay manchas de sangre.

No has necesitado más que silencio

y una mirada verde de reojo

desde tu huida infinita.

No hay heridas pero dueles.

Dueles como arrancarle una página a un libro,

como que te cuenten el final de una película,

como un secreto en la boca equivocada.

Lo peor no es la derrota.

De eso estoy seguro.

Lo peor es que tengo la sensación

de que he luchado contra mi mismo.

Y me he perdido.

lunes, 4 de marzo de 2024

PRAGA


La primera vez que nos vimos nos abrazamos con tantas ganas, que no cabía ni el aire entre nosotros. Un abrazo de chimenea, de chicle en la boca, de palomitas estallando al fondo de la cocina. Se fue sin irse, pues su olor se había apoderado de toda mi ropa, incluso dormí con la misma camisa aquella noche. Luego como cualquier amor inacabado la camisa, fue a parar al bombo de la ropa sucia. Y con la camisa ella y con ella yo.

Nos vimos meses después, según ella era el mismo perfume pero al irse, no dejó ni rastro. Fue efímero como el amor a los dieciocho. Cambio de perfume alguna vez, otras se echó una cantidad desproporcionada. Pero jamás volvió aquella sensación de que al marcharse, no se había ido, de que al alejarse, aún la tenía en los brazos.

Ella dejó de venir, yo de esperarla y supongo que nos olvidamos, como se olvida la letra de una canción, o el nombre de un libro que has dejado a medias. No se puede querer aquello que no se echa de menos.

Hoy nos hemos visto, esta mañana, cinco años después de lo nuestro. Ha sido una de esas casualidades en las que uno no cree hasta que suceden. Nos hemos reconocido al instante y como si la nostalgia nos hubiera puesto una pistola en la sien a cada uno, nos hemos abrazado como el primer día. Un abrazo de chimenea, de chicle en la boca, de palomitas estallando al fondo de la cocina.

Luego nos hemos despedido. A ella le brillaba un anillo en el dedo y a mí me temblaba otro nombre en la boca. Pero al irse, al alejarse de mí, me he percatado que seguía exactamente en el mismo sitio del abrazo. Era tal el perfume en mi ropa, que por un instante me he querido como nunca quise a nadie. Luego después del tercer suspiro me he sentido totalmente estúpido al darme cuenta, que nunca la magia de lo nuestro estuvo en su perfume, sino en el abrazo.

lunes, 26 de febrero de 2024

YAUNDÉ

 Si le temes a la soledad acabarás con cualquiera. Muchas veces, más de las que imaginas, la soledad es mejor que el contigo. Es posible que cuando ruge la tormenta eches de menos un abrazo pero ¿Qué puede hacerte una tormenta peor que un hombre? No quiero con esto hacer una apología a favor de los solitarios, solo procuro que tengas el suficiente amor propio para elegir bien. Y si te equivocas, aún te quede amor para ti misma. Que no te confundan los anuncios de la tele, son actores. Que no te engañen con publicaciones donde la sonrisa lo abandera todo, por regla general, cuanto más público se haga el amor, menos amor queda. Quién quiere de verdad no necesita que lo sepa el resto, le basta con que lo sepas tú. Tampoco deberías dejarte llevar por el rebaño, por esas leyes invisibles marcadas por los demás de crear una familia. Te aseguro que el reloj biológico no es más que una metáfora. No hay una alarma en la que explotas si llegas sin hijos a cierta edad. Entiendo que es complicado, porque tu mejor amiga de repente se ha echado novio y tu segunda mejor amiga se acaba de quedar embarazada de su pareja y si miras al futuro, te ves en un triste piso de soltera hablando con un gato. ¿Pero quién te asegura que en algún momento no vas a preferir un maullido que un ronquido?

Lo que hagas que no dependa de nadie, solamente del amor. Y si te enamoras hazlo sin miedo, sin cuerdas, ni artificios, dejarse llevar es lo más cerca que puedes estar del cielo sin depender de un aeropuerto. Enamórate de una mujer, de un hombre, de un viaje, de una casa a las afueras, de una canción, de un poema, enamórate de la vida, sobre todo de la vida. No dejes que te coloquen al borde del precipicio por comentarios inoportunos en una cena de navidad, ni que en una reunión de amigos te hagan sentir el bicho raro, da un paso adelante y sonríe. La mayor venganza es ser feliz. Y si notas que te señalan con el dedo, no te ofendas, tú puedes hacer exactamente lo mismo y además con un dedo diferente. Y que se jodan.

lunes, 19 de febrero de 2024

MAPUTO

 


El olor después del sexo.

Tu cara de culpa.

Tus manos limpiándose la boca

como quien se ha comido

el último helado de la caja.

El cuarto mensaje de tu novio.

El este será la última vez

como si en lugar de orgasmos

hubiera sido resaca.

Tu hasta nunca al cerrar la puerta,

tu mientras tanto al tocar el timbre.

Tu falda innecesariamente corta,

tu blusa desabrochada a conciencia.

El amor dando tumbos por la habitación

como un niño que empieza a caminar.

Tu nombre en mi boca

poniéndole un precio a tu alma.

El eco de tu gemido 

como una manada de elefantes

huyendo del fuego.

Lo bonita que estás cuando te pones tan puta,

lo puto que soy cuando estás tan bonita.

Tus piernas abiertas como un bar de madrugada,

las cosquillas que tienes en la punta de mi lengua.

La risa frágil como el papel de regalo,

el diablo aplaudiendo a los pies de la cama,

mi ateísmo perdiendo el equilibrio por cada beso en la boca.

Tu móvil sonando, poniéndole la misma banda sonora

al mismo pecado.

Mi te quiero en silencio 

tu te odio a alaridos.

Tu coño, 

tu bendito coño brillando

como los ojos de un gato en un callejón oscuro,

tu verbo cruel pidiendo indecencia,

mis jodidos sinónimos de la palabra injusta.

Lo que callo. 

Lo que mientes.

Las promesas vacías como una playa en invierno.

Tu hasta nunca al cerrar la puerta.

Mi impaciencia a que suene el timbre.