miércoles, 18 de marzo de 2015

Anónima


Para hablar del dolor,
tengo que remontarme a tu nombre,
ni cicatrices antiguas, ni contusiones recientes.

Tu nombre, frustante,
como una nana para un niño sin sueño.

Para hablar de tu nombre,
tengo que descoserme la boca,
desprenderme del ego,
desnudar el fracaso.
Tengo que llamarte en otro rostro
y que tu recuerdo,
se convierta en incognita indescifrable
de una ecuación de mi cerebro.

Tu nombre, resbaladizo,
como un tobogán tras la lluvia.

Ayer lo escuché desde otra boca,
suave, como si no significara nada,
como si en sus sílabas no cupiera,
toda la vida de un hombre.
Claro que ella no eras tú
y se giró levemente sin notar cuánto peso
soportaba mi pecho en una sola palabra.

Pensé en ti, en tu vida de casada,
en tus manos indecisas calentando biberones,
en tus tacones atrincherados
en el armario de la decencia,
en las abejas marchitas,
del enjambre de tu escote.

Pensé en ti,
tendiendo tu desnudo con pinzas de la ropa,
hablando del clima con tu vecina del segundo,
llorando otra vez después de ver Pretty woman.

Recordé como te mordías el labio
cuando no estabas de acuerdo,
esa manía infernal de dejar las llaves
en cualquier sitio menos en tu bolso,
el olor a mujer de otro que desprendías
cuando te quedabas fija mirando al horizonte,
el perfume a playa de tus muslos
cuando ponías el grito en el cielo
y el cielo en mi boca.


Recordé que besabas al cerrar los ojos,
que solo soñabas si los tenías abiertos,
que cuando mentías se te arrugaba la frente,
que bailabas por el pasillo para no tropezar con mi vida,
que mi vida siempre esperaba que cerraras los ojos
y que tu frente estuviera lisa
después de un te amo.

Y te maldije,
maldije tu cintura de sirena a la deriva,
tu lengua de serpiente,
tu culo brasileño,
maldije tu vientre y su lluvia de lunares,
la pecas de tus pómulos,
las líneas de tus manos.

Tu nombre, grosero,
como una sonrisa en un velatorio.

Y te pensé,
te recordé
y te maldije.
Pero no pude nombrarte,
ni tú hubieras venido.

12 comentarios:

Jelen Jones dijo...

Me encanta poeta!
;))

Anónimo dijo...

Qué se siente al ser una fuente de inspiración? Te leo y ya me imagino con un portaminas negro delante de un papel en blanco.
Gracias.

Raquel Cabest dijo...

No sabremos su nombre, pero sabemos el tuyo, y nos encantas :)

Vérsame en tu boca

Ezequiel Rodriguez dijo...

Ayer también me acorde de su nombre, su esencia, su mirada perdida en el absoluto indescifrable de la vida. Un punto y coma aparte del reglón suspendido de su ausencia. Cuan profundo y letárgico el tiempo camina y aun el saber su nombre repetido en mil bocas, en la mía...

Anónimo dijo...

Cada verso trae magia.

Neptuniana dijo...

Me estremeces Poeta!

Anónimo dijo...

Y si no fueses tú quién lo escribe...
aún oliendo a mujer de otro, iría...
pero no fui yo quién lo decidió...
si no tú, quiero decir él.
"Pensé en ti, en tu vida de casada,
en tus manos indecisas calentando biberones,
en tus tacones atrincherados
en el armario de la decencia,
en las abejas marchitas,
del enjambre de tu escote."
Eres maravilloso Ernesto, me encanta cómo te expresas!

Heidi dijo...

Wow!
Sublime la imagen que se encadena. Una tras otra. Eres la rehostia! Supongo que ya te lo habrán dicho.
Cuídate.
Sé Feliz!
Besos.
Ciao.
;-P

José Manuel dijo...

Esta anónima te ha inspirado unos VERSOS con mayúsculas. Genial!!

Un abrazo

Reina dijo...

Se aplica a cualquier nombre... pero por qué tienen tanto peso sobre nosotros los nombres....? debiéramos poder separarlos sobre de aquellas personas que nos hicieron daño... :(

Anónimo dijo...

Sos un grande. Saludos desde Argentina

Unknown dijo...

Impresionante!