jueves, 9 de octubre de 2008

De humo

La primera vez que dijo mi nombre,
caí en la cuenta de lo mucho que me pesaba ser yo,
luego dio una profunda calada a su cigarro
como si el mundo entero dependiera de su boca
y yo, que nunca he querido ser nada,
ni siquiera héroe,
quise ser de humo.

Llevaba un vestido negro y flores en el pelo,
se había colocado una sonrisa bien temprano
y la mueca de felicidad se le extendía por el rostro
como una enfermedad terminal.
Igual que aquel montocito de pecas
por encima del escote,
como si su piel estuviera en constante guerra
por cambiar de color.

No tenía edad ni venia de ningún sitio,
se llamaba Marlene aunque era mentira,
como mentira eran sus tetas de tres mil euros
en una clinica ilegal
o sus manos de construir amaneceres en la playa
en una ciudad donde el mar solo habitaba
en las postales de los estancos.

Se llamaba Marlene y era mentira
pero yo a las tres de la madrugada
de todas las noches de mi vida
siempre he dejado que me engañen.

Marlene hizo de otoño y marchitó las flores de su cabello,
enlutó el suelo de la habitación con su vestido negro
y desnuda en diez segundos de paisaje
desfilaron por mis neuronas muertas
todas las mujeres de mi vida
en una interminable huelga de caricias.

Y hubieron besos pornográficos
y un suicidio colectivo de espermatozoides
en el prohibido el paso de sus piernas,
luego con la vista perdida
en un horizonte lejano de mi pecho
se encendió otro cigarro y volvió a nombrarme
y yo, que nunca he querido ser de nadie,
ni siquiera mío,
quise ser de humo, de su boca y suyo.

6 comentarios:

Cristal Violeta dijo...

Me cuelo porque me gustan los lunes y me parece genial que te mudes ( yo te persigo).
Sigue siendo poeta siempre, aunque no tome forma de palabras, ya sabes que la poesía no tiene por´qué ser escrita, hay mil formas de ser poeta y tu lo eres.
Dejo mi huella aquí (espero que este camino tambien sea de cemento fresco).

Besos del este, donde los amaneceres...

David E. Alvarado dijo...

Hola,

Pues me gusta tu nueva casa, ya actulice tu link en mi blog.

Slds.

Anita dijo...

Pues aunque cambies de casa y de piel, yo te sigo, porque ya sabés que me encanta lo que escribís...El poema, excelente, cuántas veces habremos querido ser humo, incluso sin saberlo.

Bah, ya hablo pavadas, mejor me voy jeje.

Te dejo un beso enorme pequitas!

hécuba dijo...

Supongo que a veces lo mejor es empezar por el principio, aunque me gusta leerte salteado, sin orden. Tus poemas cuentan historias y eso me gusta.
Saludos

Helena de Troya dijo...

Te he seguido el rastro a través de otra bloguera...
Tengo mucho por leer, de momento me paro aquí, por el principio.
Me ha encantado!!
Tal vez me lleve algunos de tus textos, con tu permiso, a mi blog, para esos días en los que tus palabras digan exactamente lo que siento y yo no sepa expresar...

Un saludo!!

Helena de Troya dijo...

Ah! Y por supuesto informando de dónde proceden , claro!!