martes, 3 de febrero de 2015

Días de clase

1


Martina tiene la mirada tan verde,
que a veces la primavera
comienza en un parpadeo.

Está sentada a mi izquierda
a dos pupitres de distancia.
Nació en enero,
por eso es la chica más alta de la clase.

Una vez le escribí un poema,
trataba de una nube con forma de corazón,
que se enamoró de ella
y se le metió en el ojo.
Yo tenía que soplar para apartarla.
No volvió a llover en diez semanas.

Nunca se lo di,
supongo que me gustan demasiado los charcos.

Martina odia salir a la pizarra
y que la llamen Marti.
Yo nunca la he llamado Marti,
en realidad, yo nunca la he llamado.
No sabría que decir después de su nombre
y no quiero que piense que soy idiota.

Dice mi padre,
que es mejor parecer idiota
que demostrarlo.

Así que por si acaso,
la dejo con la duda.


2

La clase es pequeña,
somos trece chicas y trece chicos.
La profesora que está aquí ahora
se llama Carmen y nos enseña geografía.

Sabe donde están todas las ciudades,
las montañas, los ríos, los países
pero nunca ha encontrado el amor.

Mi madre dice,
que las personas mayores que están solas
es porque nunca han encontrado el amor.

- Si tu sabes donde está, porque no se lo dices. Le dije.
Ella rió.

Cuando mi madre se ríe,
es como si alguien
me hiciera cosquillas a mí.

Carmen está señalando con una regla
ciudades que hemos oído en algún telediario,
yo he mirado a la izquierda,
a Martina
y he sentido de golpe que yo para hallar el amor
tal vez no tenga que buscar demasiado.

3

Sergio es el niño más malo de la clase,
la última vez que pisó un recreo
yo podía decir mi edad
usando una sola mano.

Fue él quien me dijo muy serio:
- He descubierto que los reyes magos son mis padres.

Yo los miré una mañana antes de entrar en clase
y me convencí de que aquellos dos señores,
no tenían nada de magia.
Ni de reyes.

Aún así me gusta estar con Sergio,
aunque diga que Martina será su novia,
o que no hay nada tan absurdo
como decirle adiós a los aviones.

A veces incluso hago alguna travesura
para que me castiguen junto a él.

Sofía la directora me metió en su despacho.

- Hay dos caminos,
uno lleva al destino malo
y el otro al bueno.
Tú vas por aquí.
Dijo señalando una línea invisible con el dedo.
- Por el malo
y yo estoy aquí en el bueno.
Aún estás a tiempo de darte la vuelta.

Pensé que no podía ser tan bueno ese camino
si estaba ella dentro
y antes de seguir por el mío
tuve una duda.

¿ Cual de los dos escogerá Martina?



4


La mochila pesa más que cualquier lunes.
A la salida de clase
siempre me coloco cerca de las chicas
por si alguna se cansa.

No es que me sobre la fuerza,
es que me falta atención.

Martina siempre va con Paula,
es su mejor amiga,
ríen a la vez,
cantan a la vez,
bailan a la vez.

Lejos de ella Paula es bonita
pero a su lado desaparece.
Le pasa lo mismo a todas las chicas,
también a las cosas.
La pizarra,
las sillas,
la directora,
el peso de la mochila.

Supongo que a su lado están todas esas cosas
que nadie encuentra en el momento oportuno.
Sobre todo el amor.


5
David es el chico de la última fila,
el de gafas,
el gordito.
Casi siempre nos metemos con él.
En realidad yo solo me río
aunque supongo que es lo mismo.


Ayer lo invité a mi cumpleaños.
- Tendrás que comprar una tarta
solamente para él.
Ha dicho Sergio.

A mí lo que me gusta de las tartas,
es soplar las velas y pedir el deseo.
Y odio la canción de después.

Mi madre dice que nunca, nunca, nunca,
se puede confesar el deseo
o no se cumple.
Aunque imagino que a estas alturas
ya todos lo sabéis.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Soberbio¡¡¡

Anónimo dijo...

¡Qué bonito volar mientras lees!

Jelen dijo...

Qué bonito acordarse de aquellos días de clase.... Y allí, nuestro primer amor. A mi no me hizo caso el mío ni en Facebook 30 años después.... Muy bonito <3

Anónimo dijo...

Me gusta leerte en tus mil épocas, en tu infancia, tu adolescencia tu edad madura, entre Martina, Laura y quien le siga...

Soplando nubes en los ojos, velitas de tartas, humo de cigarrillos.

En donde estés, como estés y con quien estés...

Paloma N. dijo...

Con que facilidad te metes en el papel de crío otra vez.. Como si no hubiera llovido, ni hubiesen décadas de por medio. Es fantástico lo que haces, (por si no estaba claro aún).
Por cierto Ernesto, recibí tu segundo libro el otro día, y hasta hoy ha sido mi más cercano compañero. Solo te pido que nos des el placer de reponer el primero. En serio, no sabes lo que haces con tus palabras.
En fin, un abrazo muy grande que baje hasta el Sur.

Anónimo dijo...

ahí, en tus poemas es donde más estoy segura que no soy un robot... gracias siempre ..

Ficticia m dijo...

Oh... creo que hacía mucho que no me asaltaba la ternura...
Es una preciosidad.

Aria Black dijo...

Es lo más tierno que he leído en mucho tiempo <3

José Manuel dijo...

Un placer leerte y volver a recordar los días de escuela a través de la magia de tus palabras.

Un abrazo

Nievededia dijo...

que armonía de lectura, mi sonrisa se mantuvo dibujada en el rostro mientras bailaba entre letra y letra imaginándote de crío.
eres increíble, no dejes de escribir nunca.

Mariangel dijo...

Una delicia, me vi en ese salón mirando a los otros, haciendo lo que los otros...siendo otra yo misma. Muchas gracias por las letras.

PoemasEnSoledad dijo...

Excelente, Muy bueno

Carlenis Nvarro dijo...

Leerte me calma.

Anónimo dijo...

taráan (lease musical)

https://www.youtube.com/watch?v=ddeMRyjDtB4#t=101

Bluemīnda dijo...

Qué bonito escribes...

Un abrazo!

Denisse J. dijo...

Hermosísimo.

naomi perez gonzales dijo...

Tu poesia me hace volar. Sin siquiera alas tener.

naomi perez gonzales dijo...

Tu poesia me hace volar. Sin siquiera alas tener.

Ananiec dijo...

Me ha encantado