viernes, 9 de enero de 2009

Alba

Porque todas las mujeres deben tener un nombre,
se llama Alba, porque yo se lo puse,
porque solamente puede llamarse Alba
si tiene esa mirada verde
de arrancar margaritas que siempre dicen si
y porque cuando sonríe siempre amanece en mi pecho.

Y porque ya no me observa ni el maniquí
del escaparate de los jerseys,
aquel anoréxico que siempre va desnudo de ombligo para abajo,
aquel al que todos los hombres solitarios
le dibujamos un coño con la mente.

Por eso se llama Alba,
porque está allí al otro lado de la calle,
esperando como siempre el autobus rojo,
ordanadose el flequillo con la mano izquierda,
mientras sus labios hacen juego con la señal de ceda el paso.

Allí con su pantalón ceñido de zara
de oferta hasta fin de existencias,
haciendo de cuatro losetas mal ubicadas
la más glamourosa pasarela del país.

Por eso se llama Alba porque yo se lo puesto,
porque ya no sabría cruzar este paso de peatones,
si ella no le da equilibrio a mis pisadas,
ni el café del desayuno me sabría tan dulce
si no cuento sus bostezos tras el humo,
o como cruza las piernas cuando se sienta
o ese lunar de su cuello que desea como yo
caerse escote abajo.

Se llama Alba y sin embargo
ni siquiera ella lo sabe.

4 comentarios:

DeaR dijo...

Pero, ¿la conoces?...

La descripción que has hecho me ha atrapado, sobre todo cuando mencionas ese lunar que desea caer escote abajo.

Mil saludos, poeta.

Anónimo dijo...

¡Cuack-cuack!

Lázaro Suárez © dijo...

genial ernesto

pero estoy con dear...

lo del lunar es maravilloso.

seguimos en contacto:) me alegra éso

cuídate

juega menos al póker y escribe más

XD

un abrazo

.:Maika:. dijo...

Me recuerda a esa escena de película, en la que un hombre observa sin intención precisa a una dama que se desenvuelve en rutinas cotidianas.
Siempre me ha gustado esa clase de descripciones porque el observador no profana el cuadro, es mero descriptor de escenas; y lo que le cautiva a él nos cautiva a nosotros mismos al verlo a traves de sus ojos.
Esa sensibilidad es de lo mejor...para quienes no sabemos observar ayuda, y mucho, un alguien que sepa dejarse cautivar por cosas simples.
Saludos, caballero.